Textos destacados: Libro de buen amor

10/06/2014

     Hoy inauguro una nueva sección en el blog. Después de hacer mil pruebas no he conseguido añadir una pestaña sin descofigurar las que ya tenía, así que estas nuevas entradas llevarán simplemente su correspondiente etiqueta, que podréis ver en el margen derecho junto con las demás. 
    
    Lo que voy a hacer, no sé con qué asiduidad, es ir recopilando textos de diferentes libros que, por un motivo u otro, me llamen la atención y que me parezcan insteresantes para compartirlos con vosotros. 

     Quiero empezar con unos fragmentos del Libro de buen amor, obra del siglo XIV, pero en español actual, para que no haya problemas. Esto es lo que su autor, el Arcipreste de Hita, escribía sobre cómo debía ser la mujer ideal. 


Coplas 431 a 435:

Busca mujer hermosa, atractiva y lozana,
que no sea muy alta pero tampoco enana;
si pudieras, no quieras amar mujer villana,
pues de amor nada sabe, palurda y chabacana.


Busca mujer esbelta, de cabeza pequeña,
cabellos amarillos no teñidos de alheña;
las cejas apartadas, largas, altas, en peña;
ancheta de caderas, ésta es talla de dueña.


Ojos grandes, hermosos, expresivos, lucientes
y con largas pestañas, bien claras y rientes;
las orejas pequeñas, delgadas; para mientes (fíjate)
si tiene el cuello alto, así gusta a las gentes. 


La nariz afilada, los dientes menudillos,
iguales y bien blancos, un poco apartadillos,
las encías bermejas, los dientes agudillos,
los labios de su boca bermejos, angostillos.


La su boca pequeña, así, de buena guisa
su cara sea blanca, sin vello, clara y lisa,
conviene que la veas primero sin camisa
pues la forma del cuerpo te dirá: ¡esto aguisa! 



Coplas 446 a 448:

En la cama muy loca, en la casa muy cuerda;
no olvides tal mujer, su ventajas acuerda.
Esto que te aconsejo con Ovidio concuerda,
y para ello hace falta mensajera no lerda.


Hay tres cosas que tengo miedo de descubrir,
son faltas muy ocultas, de indiscreto decir:
de ellas, muy pocas mujeres pueden con bien salir,
cuando yo las mencione se echarán a reír.


Guárdate bien que no sea vellosa ni barbuda
¡el demonio se lleve a la pecosa velluda!
Si tiene mano chica, delgada o voz aguda,
a tal mujer el hombre de buen seso la muda.
 


     Un poco exigente, ¿no? ¿Qué os parece?

Los tres mosqueteros

05/06/2014

     Esta novela de Alexandre Dumas se publicó inicialmente en forma de folletín entre marzo y julio de 1844. Ese mismo año fue recopilada en un único volumen por la editorial Baudry. Tiene dos continuaciones, Veinte años después y El vizconde de Bragelonne.   
     Hoy en día, en España existen muchas ediciones a distintos precios. En 2013, Debolsillo publicó una con 776 páginas por 8'95 euros. También en 2013 Alianza lanzó la suya, con 880 páginas, por 13'50 euros. Otras ediciones son las de Cátedra, que contiene los dos primeros títulos por 30'60 euros, y la de Edhasa, que también incluye esos dos títulos y cuesta 14 euros.

     Se han hecho muchas adaptaciones cinematográficas y televisivas, pero ninguna puede compararse con el original de Dumas.

¿De qué va?:

     Durante el reinado de Luis XIII, D'Artagnan, un gascón valiente y astuto, se dirige hacia París. En su camino se topa con tres mosqueteros del Rey: Athos, Porthos y Aramis. Aunque su primer encuentro no comienza con buen pie, pronto se ve luchando a su lado contra los soldados de Richelieu y poniéndose al servicio de la reina Ana de Austria, víctima de una conspiración.


¿Qué opino yo? (Sin destripes):
 
    Ésta no es una lectura reciente, hace ya varios años que disfruté de ella, pero me gustaría leer pronto la continuación, Veinte años después, y he creído adecuado compartir con vosotros lo que me pareció este primer libro antes de leer y reseñar el otro.

   Siempre he sido una fan declarada de los mosqueteros, incluso antes de leer la novela. Por supuesto, después de hacerlo lo soy mucho más, aunque no tanto de Dumas,
y es que me marcó enterarme de que había llegado a tener un taller entero de negros, gracias a lo cual pudo llegar a publicar varios libros al año y ganar anualmente unos doscientos mil francos. Tampoco quiero ser injusta, sus “colaboradores” (hasta setenta y tres) hacían lo que puede considerarse el esqueleto de la obra y Dumas lo revestía dándole su toque personal gracias a su talento. Si alguien se da una vuelta por París y siente curiosidad, el centro de trabajo de Dumas y sus ayudantes se encontraba en la Rue de Richelieu. 


     La fama de esta novela está bien ganada, porque todo en ella funciona a la perfección. El argumento ya de por sí es bastante bueno, como el contexto en que se desarrolla, pero lo que más destacaría yo es el carisma de los personajes. Tanto es así que todo el mundo, incluso quien no ha leído el libro, conoce a los mosqueteros. Todos hemos visto u oído algo de ellos que trasciende el escrito de Dumas (y de Auguste Maquet, principal colaborador). 


    No sé si a otros lectores les pasa como a mí, que soy incapaz de elegir un favorito entre D’Artagnan, Athos, Aramis y Porthos. Para mí, funcionan como un todo, como un conjunto unitario, y si faltara alguno de ellos, la historia cojearía. Con todo, cada uno tiene una personalidad propia y bien diferenciada, además de algo que aportar a la narración.

   Juntos protagonizan algunos momentos muy divertidos, incluso cargados de humor, y otros con gran intriga. Pendencieros, bravucones, algo pícaros y, sobre todo, con un gran sentido de la lealtad, es inevitable encariñarse con ellos. Con el que más me disgusté fue con D’Artagnan por cierto asuntillo de faldas, pero dejémoslo ahí. 



«¿Dónde encontráis un amor semejante al mío, un amor que ni el tiempo, ni la ausencia, ni la desesperación pueden apagar, un amor que se contenta con una cinta extraviada, con una mirada perdida, con una palabra escapada?».


       Los antagonistas están a la altura de los cuatro compañeros, y éste es uno de esos libros
 en los que son tan principales como ellos. Milady de Winter es, con toda seguridad, una de las villanas más conocidas de la literatura. Es el prototipo por excelencia de femme fatale: inteligente, atractiva, misteriosa y, por supuesto, malvada, una trampa irresistible para muchos hombres, como podemos comprobar en la novela. Recuerdo que incluso un profesor de mi Facultad reconoció ante toda la clase que se había pasado años enamorado de ella.

   Tan famoso como ella, o casi, es el cardenal Richelieu, ambicioso y conspirador, y que, además, fue una figura histórica real. 

    La primera mitad, con el viaje de D’Artagnan a París, su encuentro con los mosqueteros, las escaramuzas iniciales y la aventura que deben emprender por la reina, es en mi opinión la parte más amena.

     La segunda mitad pierde un poco de ritmo, pero sigue cumpliendo su función como excelente historia de aventuras. Dumas sabía bien cómo tenía que enfocar sus escritos para captar el interés de los lectores. En este caso, el autor nos ofrece buena dosis de acción, venganzas personales, odios, traiciones, lances amorosos, amistades sólidas…

     Los tres mosqueteros es puro folletín: con un estilo fluido y sencillo, no tiene otra pretensión que divertir al que lo lea, y lo consigue con creces. Logra que nos evadamos de la realidad que nos rodea para meternos de lleno en una historia muy dinámica en la que los duelos y peligros están a la orden del día

     Con los protagonistas vamos conociendo el París del siglo XVII, muy diferente del actual, no sólo en organización social y política, sino también desde el punto de vista arquitectónico, aunque aún hoy algunos rincones pueden conocerse. Por ejemplo, en la obra D’Artagnan vivía en la Rue des Fossoyeurs, actual Rue Servandoni; Athos, en la Rue Férou; Aramis, en la Rue de Vaugirard; Porthos, en la Rue du Vieux Colombier (hoy, Rue Saint-Sulpice); y el capitán Treville, en la Rue Tournon.

     No es mi libro preferido de Dumas (ese lugar lo ocupa El conde de Montecristo), pero me encanta, y creo que es un título que todo el mundo debería leer al menos una vez en la vida.

Puntuación: 4'5 (sobre 5)

El honor del samurái

28/05/2014

     El honor del samurái es la primera novela de Takashi Matsuoka. Vio la luz en el año 2002. En España se encuentra publicada por Zeta Bolsillo y está a la venta por 10 euros. Consta de 522 páginas. Tiene una continuación titulada El puente de otoño.

¿De qué va?: 

     En 1861 Japón se ha visto forzado a abrir las puertas a Occidente, con el consecuente choque entre ambas culturas. En el puerto de Edo se reúnen barcos extranjeros en busca de oportunidades en esas tierras; uno de ellos transporta a un grupo de americanos cuyo objetivo es llevar la palabra de Dios al pueblo nipón. Para dos de estos misioneros, sin embargo, el viaje supone algo más: Emily Gibson desea dejar atrás un pasado incómodo; Matthew Stark tiene algo que ocultar. El destino de ambos se cruza con el de Genji, un joven samurái heredero del clan Akaoka. Su amistad con los foráneos despierta el recelo de otros clanes. Ayudado por sus dos nuevos amigos, por sus guerreros y por su amante, la geisha Heiko, defenderá su posición sorteando intrigas y traiciones.


¿Qué opino yo? (Sin destripes): 

     Dando una vuelta por una librería que vende libros de ocasión me topé sin pretenderlo con la novela que le sigue a ésta, y sólo costaba cuatro euros. Los que soléis visitar el blog o me veis por las redes sociales sabréis que me encanta la cultura japonesa, así que me llevé el libro sin pensarlo, pero claro, tenía que conseguir el primero. Como allí no lo tenían, no tuve más opción que ir a otra tienda y adquirirlo al precio normal. Después de haberlo leído, puedo decir que estoy más que satisfecha con la compra.

     Lo primero que quiero destacar es que aunque el autor tenga nombre y ascendencia japoneses, en realidad nació en EE.UU.
Su estilo es claramente occidental, y esta obra no tiene nada que ver con el carácter introspectivo y reflexivo y el transcurrir lento de buena parte de la literatura nipona. Aquí   estamos más bien ante todo lo contrario: la novela avanza de una forma rapidísima, no dejan de suceder cosas en cada página, y Matsuoka va directamente al grano, sin detenerse en descripciones frecuentes o extensas. 


«Antes de la destrucción viene el orgullo, y antes de la caída, la arrogancia».


     Además, el peculiar modo en que se dispone la narración impide que tengamos un solo momento de aburrimiento, ya que aquí no es que se dedique un capítulo a cada personaje, sino que dentro de cada capítulo se cambia varias veces de la historia de uno a la historia de otro. Así podemos ver, por ejemplo, dos páginas dedicadas al protagonista principal, Genji, y acto seguido otras dos (a veces más y a veces menos) a cualquier otro.


     Quizás tal como lo estoy explicando pueda dar la sensación de que la novela es un poco caótica, pero no es así en absoluto. Esos cambios dentro de cada capítulo tienen su razón de ser, y poco a poco se va reconstruyendo la vida y pensamientos de cada uno para terminar conectándolo todo a medida que vamos avanzando en la lectura. Además, como los personajes principales no son muchos y dos de ellos tienen nombre americano, todo queda bastante claro y no se produce ningún tipo de confusión, pero, por si acaso, la editorial ha incluido un índice de personajes



 


«Las palabras pueden herir. El silencio puede curar. Saber cuándo hablar y cuándo no hablar constituye la sabiduría de los sabios».


     No es necesario ser aficionado a la cultura japonesa para disfrutar con esta obra, aunque se puede aprender mucho sobre la mentalidad y los modos de vida de las distintas clases sociales del Japón del siglo XIX. Es un libro muy fácil de leer, con un lenguaje muy accesible y un ritmo trepidante. Engancha desde el principio, y tiene muchísimos elementos que hacen que el lector no pueda dejarlo. Mezcla acción, amor, venganza… No es una historia de samuráis, sino una historia con samuráis, y junto a ellos tenemos ninjas, pistoleros del Viejo Oeste, monjes budistas, predicadores cristianos, la policía del shogún… Creedme cuando os digo que la mezcla funciona.



«No tener miedo no es señal de coraje, sino de estupidez. Tener coraje significa conocer el miedo y superarlo».


     Lo que sucede con los personajes me ha parecido curioso, porque ninguno es redondo, no tienen una evolución psicológica marcada y todos son un tanto maniqueos, pero cada uno carga con una historia sólidamente construida que hace que nos interesemos por ellos y queramos saber cómo van a terminar, y al final es inevitable encariñarse o enfadarse con ellos. 



     Genji es un daimyo, un gran señor feudal, pero posee una mente mucho más abierta que el resto de sus compatriotas. No se niega a recibir a extranjeros en sus tierras y trata de comprenderlos, y no sólo eso, sino que se atreve a cuestionar algunas de las tradiciones férreamente asentadas desde hace siglos en un país tan estricto como el suyo. Con todo, es un samurái japonés, y en ocasiones eso le lleva a comportarse de una manera que, desde una perspectiva actual, nos resultará difícilmente comprensible, pero que nos ayudará a conocer la forma de pensar de entonces en aquel lugar.



«Cuando vemos solamente lo que esperamos ver, vemos el contenido de nuestra propia mente y pasamos por alto lo que realmente tenemos ante nuestros ojos».


     Heiko es su amante, una geisha bellísima que guarda algunos ases bajo la manga. No sé si es un error de la traducción que en algunas ocasiones se nos diga que es una geisha y en otras, una cortesana, porque son dos cosas muy distintas y no creo que el autor haya cometido ese fallo. 



     Emily Gibson es una joven misionera cristiana que llega a Japón huyendo de un pasado. Gracias a este personaje el autor ya nos da una primera muestra de la diferencia de culturas: en su país es una mujer muy guapa y sensual, rubia, alta y voluptuosa, pero en Japón es considerada casi deforme, totalmente desproporcionada y espantosa. No se puede decir que sea particularmente inteligente o ingeniosa, pero me ha gustado mucho su personaje porque, a pesar de que la vida se ha portado muy mal con ella,
conserva una inocencia casi infantil y desprende calidez. Y aquí me tengo que morder la lengua para no desvelar nada, pero si alguna romántica como yo se acerca al libro, creo que quedará satisfecha. Hago una aclaración para que no se espanten los antirrománticos: que haya amor no significa que haya cursiladas.

     Por último, destaca Matthew Stark, un pistolero que acompaña a Emily pero que ha viajado al país del Sol Naciente por motivos muy distintos a los de ella. Lo que le ha llevado allí y lo que persigue se va descubriendo poco a poco. 


     El título original es Cloud of sparrows. Si os animáis a leerlo, sabréis por qué.

Puntuación: 4'5 (sobre 5)

¿Qué me pasa, doctor?

20/05/2014


           Título original: What's Up, Doc?                                                  Género: Comedia
           Año de estreno: 1972                                                                       Duración: 90' aprox.
           Productora: Warner Bros. Pictures                                            País: EE.UU.
 


¿De qué va?:

     Howard Bannister (Ryan O'neal) es un musicólogo que acude a San Francisco con su prometida para asistir a una convención de investigadores y ganar un premio que le permita continuar con sus teorías. En su camino conoce a Judy Maxwell (Barbra Streisand), una peculiar joven que se sirve de alocadas argucias para acercarse a él. A las caóticas situaciones a las que da pie la muchacha y en las que se ve envuelto Howard se suma la existencia de cuatro maletas iguales pero con diferente contenido deseado por varias personas, lo que añadirá más confusión.


¿Qué opino yo? (Sin spoilers):

     Quienes sean aficionados al cine clásico y hayan visto La fiera de mi niña observarán en ¿Qué me pasa, doctor? no sólo un argumento parecido, sino también alguna que otra escena similar, y es que la película de la que hoy os hablo intenta rendir un homenaje a aquellas grandes obras del género que se rodaron durante la etapa dorada de Hollywood.

     También hay que tener en cuenta que la cinta se basa en un tipo de humor disparatado que quizás no sea del agrado de todo el mundo, pero quien sea capaz de dejarse llevar se divertirá muchísimo. Yo diría que tiene más de comedia que de romántica aunque no falte el componente amoroso. De todas formas, aunque éste exista, el filme no cae en los tópicos de la comedia romántica tradicional, donde dos personajes se conocen, se enamoran, se produce un enredo y han de solucionarlo. Aquí el enredo se da desde el principio, y propiciado a propósito por el personaje de Barbra Streisand, que es un auténtico terremoto que pone la vida de Howard del revés desde que se conocen.

      El tono hilarante aparece desde el principio y es constante hasta el final. Aunque la primera mitad (un poco más floja) se apoya más en los diálogos, a veces ingeniosos y otras veces algo forzados para provocar la risa, la segunda mitad no da tregua al espectador: unos gags muy acertados comienzan a sucederse y el ritmo se acelera, lo que no quiere decir que antes fuese lento, ya que los enredos y la rapidez de la acción se dan desde el primer minuto. El guion no tiene que recurrir a elementos soeces o de mal gusto como parece que viene siendo habitual en la comedia actual, sino que está desarrollado con mucha inteligencia. 


                         "No proyectes el futuro por la norma del pasado".                                       


     Incluso los propios personajes quedan claramente definidos al instante. En el momento en que todos han aparecido en pantalla ya sabemos cómo es cada uno. Cuando se une gente tan peculiar que tiene métodos curiosos y hasta extravagantes para conseguir lo que quiere ya nos podemos imaginar que la situación se va a liar bien liada. Podemos prever que el enredo es inminente, e incluso algunos de los gags pueden resultarnos familiares por haberse repetido en otras producciones, pero la mayoría de ellos funcionan tan bien y están planteados y plasmados con tanto acierto en el momento en que corresponden que las carcajadas están aseguradas, sobre todo en la segunda mitad.

    Todo el reparto está muy acertado. Ninguno de los personajes es profundo, pero tienen unos rasgos muy marcados que los actores saben adoptar a la perfección. Aunque los protagonistas sean Howard y Judy, la película es imposible sin el resto. 


      Howard es un hombre timorato, olvidadizo y despistado. Todo lo que quiere es poder seguir adelante con su teoría sobre la musicalidad de las rocas ígneas y ganar el premio que le permita hacerlo. El problema surge cuando Judy se fija en él y se le pega como una lapa, alterando su tranquilidad, su proyecto profesional y su relación de pareja. Ella es todo lo que no es él, extrovertida, alocada, con una verborrea impresionante y una capacidad de imaginación desbordante. Tiene, además, un talento nato para para poner el mundo patas arriba.

      Junto a ellos está la prometida de Howard, Eunice (Madeline Kahn), que es irritante hasta decir basta, controladora y gritona, pero ese carácter, el contraste que hace con Howard y las situaciones a las que se ve expuesta por culpa de Judy, aportan más escenas cargadas de humor


      A los momentos cómicos y malentendidos provocados por estos tres se suma todo el lío de las maletas idénticas. Hay cuatro en total (se ve que estaban de moda): una con las rocas ígneas de Howard, otra con la ropa de Judy, una tercera con documentos secretos y una cuarta llena de joyas. Todas ellas están en el mismo hotel en el que se hospedan los personajes, pero las dos últimas son codiciadas por tres personas distintas con diferentes fines. Cuatro maletas iguales, dos muy deseadas y tres personas que tratan de conseguirlas. Ya os podéis imaginar lo que puede salir de ahí.

      Simpático es también el guiño que se hace a Love Story, rodada dos años antes con el mismo actor como protagonista.

    La película es pura diversión, para reírse sin tapujos, y puede verse sin miedo a romanticismos edulcorados. Huid de ella si lo vuestro son exclusivamente los dramones y los conflictos psicológicos.

Puntuación: 3'5 (sobre 5)

Las horas distantes

13/05/2014

     Las horas distantes es la tercera novela de la escritora australiana Kate Morton. Publicada por primera vez en 2010, a España nos llegó de la mano de la editorial Suma de letras en 2012 a un precio de 21 €. Punto de lectura la editó en formato bolsillo en el año 2013, y está a la venta por 10'99 €.
  
¿De qué va?:

     Todo comienza con una carta que llega con medio siglo de retraso a manos de su destinataria, Meredith Baker.
    La misiva, procedente de Milderhurst Castle, le provoca un profundo impacto. Cuando Meredith era una niña, se refugió en ese castillo durante la Segunda Guerra Mundial, acogida por Juniper Blythe, sus hermanas gemelas y Raymond, padre de las muchachas y escritor atormentado del clásico infantil La verdadera historia del Hombre de Barro.
      Edie, la hija de Meredith, intrigada por la reacción de su madre al ver la carta, decide viajar al ya ruinoso castillo, donde todavía viven las ancianas hermanas. Sin embargo, hay otros secretos escondidos entre sus muros, y Edie está a punto de averiguar algo más de lo que esperaba.


¿Qué opino yo? (Sin destripes):

     Antes de empezar la lectura de este libro iba sobre aviso por la cantidad de críticas negativas que había visto, pero como me gusta juzgar por mí misma, no quise descartarlo. Además, de todos las obras de Kate Morton, el argumento de ésta era el que más me llamaba la atención, y es que si hay un castillo que oculta un misterio, para mí ya gana puntos.

     En honor a la verdad, las tres cuartas partes me hicieron disfrutar mucho. Me metí de lleno en la historia y me sentí como si acompañara a Edie en su recorrido por Milderhurst Castle y oyera al mismo tiempo que ella el susurro de las horas distantes. Me intrigó por completo el misterio que rodeaba a las hermanas Blythe y a su padre y cuál podría ser el secreto que Meredith, la madre de Edie, le había estado ocultando durante toda su vida. 



«No podía imaginar por qué alguien querría volver a vivir el pasado cuando le aguardaba el gran misterio del futuro».


     Esto no es lo único que me enganchó, sino también la atmósfera que se describe, el ambiente casi tenebroso del castillo ya en ruinas. Este último es un claro símil del estado de las tres hermanas: conocieron tiempos mejores, pero hay algo oculto en ellos, algo que no debe salir a la luz y que les ha llevado a la situación lamentable del presente. Los cuatro han envejecido juntos y contemplado los mismos sucesos impronunciables. La escritora también nos aporta datos sobre cómo se vivió en Inglaterra la Segunda Guerra Mundial.

     En cuanto a las protagonistas, en general me gustaron. La del presente, Edie, es una mujer muy común. No hay ninguna característica destacable en ella, pero a mí no me ha resultado aburrida. Con todo, está claro que la autora la utiliza como un mero instrumento para desgranarnos la historia del pasado, ya que no tiene una trama particular importante más allá de la relación con su madre.




«Las historias están en todas partes y las personas que esperan el momento ideal para escribir acaban con las páginas vacías».


     Las gemelas, Percy y Saffy, son, para mí, los dos personajes mejor construidos. Ambas tienen un carácter bien definido, con luces y sombras. Cada una de ellas posee puntos fuertes, débiles, sueños propios y su manera de enfrentarse a las adversidades.

     Juniper, la tercera hermana, me parece un esbozo de una interesante idea sin desarrollar. Desde el principio se nos quiere presentar como la más enigmática y 

especial de las tres, una persona que, para bien o para mal, causa una fuerte impresión allá por donde va, pero no creo que esto se consiga por completo. Es un personaje cuya importancia no deriva de sus propias acciones, sino de las circunstancias que se van alineando contra ella y de la genética heredada. Se dan algunos apuntes de su supuesta gran creatividad, de la que realmente no se conoce lo suficiente y que no tiene mayor trascendencia en el resultado final, ni siquiera para poder compararla con su padre (escritor famoso gracias a La verdadera historia del Hombre de Barro), como se pretende hacer en alguna ocasión.

     A pesar de esto, lo que le sucedió a Juniper, el terrible hecho que la dejó en el lamentable estado en que aparece al principio del libro es el gancho inicial que invita a seguir leyendo.

     Los saltos frecuentes entre distintas épocas (la del presente y dos fechas diferentes del pasado) contribuyen a aumentar la curiosidad por saber qué paso realmente, ya que poco a poco van apareciendo piezas nuevas del puzle y hemos de averiguar cómo encajan. La parte narrada por Eddie está en primera persona, por lo que, claro está, lo vemos todo bajo su punto de vista. Cuando vamos al pasado, el narrador pasa a ser omnisciente. 


     El desarrollo del argumento no se me ha hecho lento en ningún momento, ya que las pistas necesarias para entender el final están bien distribuidas a lo largo de los capítulos, y de cada uno de ellos se desprende algo que complica aún más la trama. Además, el modo de narrar de Kate Morton no es complejo. Su léxico y expresión están muy cuidados, pero son cercanos al lector, sin frases recargadas ni cultismos.

     Con todos estos ingredientes, el cóctel resultante debería haberme parecido mejor, pero lamentablemente no ha sido así. A mitad de la novela ya sabía cómo iba a terminar. Sólo hay un aspecto que me ha sorprendido, y es la mano responsable de lo que sucede. Por lo demás, todo está muy claro, y haber leído La casa de Riverton contribuye a ello.

     Otra decepción ha sido lo que Meredith le ocultaba a su hija. Toda una vida de desconfianza, de intentar que Edie no supiera nada por algo que, a mi parecer, es absolutamente nimio y que no tiene ningún peso en la historia principal.

     Es una lástima que estos detalles negativos me hayan estropeado el resto. Lo que me ha quedado claro con esta novela es que Kate Morton ha encontrado una fórmula en la que se siente cómoda y que le funciona comercialmente, por lo que parece que por ahora no piensa moverse de ahí.

    Como conclusión, mi impresión es que, con una primera mitad muy buena, este libro prometía más de lo que da finalmente. La autora se repite, pero el desenlace está muy lejos del impacto que me provocó el de La casa de Riverton.


Puntuación: 2'5 (sobre 5)