Mostrando entradas con la etiqueta Cine clásico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine clásico. Mostrar todas las entradas

Recomendaciones para San Valentín

 14/02/2026

 
 
San Valentín es una celebración con tantos adeptos como detractores. Hay quien lo considera un día en el que hacer algo especial por la pareja o con ella, otros lo entienden como un invento moderno para alimentar la espiral consumista de esta sociedad, algunos no pueden soportar lo que ven como una cursilada, hay quien no le hace caso al no estar en pareja y, por último, existen incluso los no creen en el amor.
 
Dejando de lado que el amor adopta muchas formas y no existe únicamente entre las parejas (ni siquiera en todas ellas), me centraré en la definición que se le ha dado tradicionalmente, el Día de los Enamorados. Desde mi punto de vista, se ha distorsionado tanto como la Navidad  y hay que mirar en ellos más profundamente, más allá de la imposición de comprar regalos. Son días en los que se homenajea públicamente, a nivel social, algo destacable, y eso no quiere decir que el resto del año deje de tener sentido ese algo destacable, sólo que queda más en la esfera privada. Por poner un símil para que se me entienda, que nuestro cumpleaños sea una vez al año no significa que el resto de días no haya que estar felices por haber nacido. Por lo tanto, para mí no tiene validez denostar estas celebraciones con el argumento de que el amor ha de apreciarse todos los días. Una cosa no excluye la otra.
 
Así pues, el leer libros con historias de amor o ver películas románticas no es algo que circunscribo a un único día del año, pero este día en concreto es cuando me apetece traer algunas recomendaciones al respecto. En esta lista sólo incluyo aquellas historias que me han hecho sentir algo a mí, por lo que es muy personal. No vais a encontrar ningún título de ese romance actual que se acerca más a la pornografía que a una historia que prime el desarrollo emocional y completo de los personajes. No veréis aquí historias narradas con un lenguaje burdo, soez y ordinario. Sencillamente, me parece más interesante la tensión y la emoción que se va creando al ver a los protagonistas conociéndose y acercándose poco a poco, dándose tiempo para conectar y desarrollar sus emociones, para comprender qué les está sucediendo, para madurar sentimentalmente, con una dimensión amplia que trasciende el mero comportamiento animal. A veces, para mí, dice más un beso al final de la historia como exaltación última de lo que se ha ido construyendo que una escena explícita de cama contada de forma bruta y barriobajera. Sí incluyo algún título con escenas íntimas, pero expuestas con delicadeza y buen gusto y acaecidas por una construcción coherente de la relación romántica.
 
LIBROS 

No todos los libros de esta lista son novelas románticas, pero sí incluyen historias de amor que merecen la pena.

Jane es una niña huérfana que vive con una tía y sus primos, quienes la maltratan hasta que la envían a un orfanato de condiciones infrahumanas. Allí se educa y se convierte en una joven que busca trabajo como institutriz. Esto la lleva hasta la mansión del señor Rochester, un hombre que ve sus cualidades y la trata de un modo diferente a cuanto había conocido, pero en cuya casa tienen lugar acontecimientos inexplicables.

 

En su juventud, Anne Elliot fue persuadida por sus parientes para que rompiese su relación con el hombre que amaba por considerarlo inferior. Años después, sin haber podido olvidarlo, ve cómo él regresa a su vida con una posición social más favorable, pero, aparentemente, sin ningún interés en ella. Además, Anne no es la única que tiene su atención puesta en el flamante capitán.

 

Tras la muerte de su amado Westley, la hermosa Buttercup queda rota de dolor, pero eso no impide que el malvado príncipe Humperdinck quiera comprometerse con ella. Sin embargo, antes de la boda, una banda de mercenarios la secuestra, pero un misterioso pirata va retando a los secuestradores de diversas formas para llegar hasta la muchacha y hacerse con ella. Al mismo tiempo, Humperdinck busca a su prometida.
La princesa prometida es un cuento de hadas en el que merece la pena perderse.

 


Antes de morir, Hélène le hizo prometer a su marido, Julien, que le escribiría treinta y tres cartas, una por cada año de su vida. Para su asombro, Julien se da cuenta de que esta correspondencia, que deja en un compartimento secreto de su tumba en el cementerio de Montmartre, se ha convertido en una suerte de consuelo. Le habla de la vida que ahora ha de vivir sin ella; de su amor, ya no recíproco; de su hijo Arthur, que no quiere un padre que se siente desgraciado. Un día descubre que las cartas han desaparecido y en su lugar empieza a encontrar pequeñas respuestas: un bonito corazón de piedra, un poema, un ramillete de nomeolvides... Lo que Julien no sabe es que alguien lo observa, alguien que lee sus cartas y quiere ayudarlo. Alguien que se ha enamorado de él.

 

Laura Callaway sale a pasear todos los días por la playa, en la costa de Cornualles, una zona conocida por los muchos naufragios que allí se producen y por los pocos supervivientes que quedan. Ella misma, que es huérfana y vive con su tío, un párroco casado con una mujer a la que poco importa, se siente como un náufrago, pues es huérfana y esa casa no es su hogar.

Cada vez que se produce un naufragio, muchos se acercan a ver si encuentran algo de valor, mientras que ella busca pistas de los fallecidos, escribe a sus parientes y les devuelve sus efectos personales. Sin embargo, lo que se encuentra un día es a un hombre tendido en la arena. Lo recoge y, entre una vecina y ella, se ocupan de él. Está herido, pero lo más extraño es que una de sus heridas es una puñalada. Cuando el hombre despierta, habla muy bien, de un modo muy educado, pero tiene un acento extraño. ¿Quién será? Según pasa el tiempo, todo apunta a que se trata de alguien peligroso. Pero la atracción crece entre ellos y… ¿Será Laura capaz de desvelar su identidad, lo sucedido y encontrar el amor que siempre ha buscado?

 

Nelly tiene 25 años, vive en París, le gusta la vida tranquila, adora los libros antiguos, desconfía de los hombres atractivos, está enamorada en secreto de su profesor de filosofía, cree en los presagios y nunca jamás se subiría a un avión. Desde luego no es el tipo de persona que cogería todos sus ahorros una mañana fría de enero, se compraría un bolso rojo y se montaría en un tren a Venecia.

Pero a veces las cosas ocurren. Cosas como un catarro, un amor inesperado o una inscripción misteriosa en un viejo libro... Y a veces hay que perder el suelo bajo los pies para llegar al séptimo cielo.

 


Tras la muerte de su hermana Katrina, Eva Ward traslada sus cenizas a la casa de Trelowarth, en Cornualles, donde juntas pasaron los veranos de su infancia. El mantenimiento de este precioso edificio del siglo XVII, con sus jardines y rosaledas, constituye un problema constante para Mark Hallett, el actual propietario y amor adolescente de Katrina. A fin de combatir la tristeza y ayudar a Mark, Eva colabora con su proyecto de abrir un salón de té que atraiga a los turistas.

Un día, vagando por la mansión, Eva oye unas voces desconocidas y se tropieza con unos hombres vestidos con ropa de otra época. Para su asombro, ellos también viven en Trelowarth, pero son los habitantes de la casa del siglo XVIII, dedicados al contrabando y conspiradores contra el trono de Inglaterra.

Sin saber cuándo ni cómo, Eva va intimando con los hermanos contrabandistas, Jack y Daniel Butler, y participa cada vez más en sus vidas. Viaja sin control del presente al pasado y, al darse cuenta de que se está enamorando de Daniel Butler, empieza a no saber cuál es su lugar.

 

Amber Marie Sterlington, la sensación de la temporada en Londres, ya ha elegido a unos cuantos hombres, y sabe qué es lo que más le importa en un marido: que tenga un título y fortuna. ¿Por qué habría de casarse por algo tan pasajero como el amor? ¿Y por qué habría de mirar más de dos veces a Thomas Richards, el tercer hijo de un hacendado rural?
Sin embargo, cuando su estatus social se ve amenazado por un secreto que la agobia, el carácter de quien sea su futuro esposo se convierte en algo mucho más importante que su posición. Tras sufrir una humillación pública, se ve desterrada a Yorkshire. Sola, con la única compañía de su doncella, Amber tendrá que enfrentarse a un futuro y una vida que está muy por debajo de lo que ella siempre ha conocido. Humillada y abandonada por todos, empezará a plantearse si esa soledad será lo mejor. Después de todo, ¿quién podría quererla ahora? 

 

En cuanto se produce la tragedia de Romeo y Julieta, la violencia estalla en Verona y el príncipe Escalo ordena a Benvolio Montesco que contraiga matrimonio con Rosalina, de los Capuleto, para sellar la paz entre ambas familias.

Sin embargo, Benvolio considera a la joven la causante de todos los conflictos y ella, a su vez, lo detesta e intenta superar sus sentimientos no correspondidos por Escalo.

Esta es una novela juvenil que se atreve a continuar la historia de Romeo y Julieta de forma muy acertada. Para mí supuso una agradable sorpresa y creo que es injustamente desconocido.

  

La historia gira en torno a Diana, condesa de Belflor, una mujer noble que descubre que su secretario, Teodoro, está enamorado de su dama de compañía, Marcela. Al darse cuenta de esto, Diana empieza a sentir celos y se enamora de Teodoro.

Sin embargo, hay un problema: la diferencia de clase social. Diana, por su posición aristocrática, no puede casarse con un hombre de menor rango como Teodoro. Aun así, tampoco soporta la idea de que él esté con otra mujer.

 




PELÍCULAS

* ACTUALES 

Aquí voy a incluir películas de las que rara vez va a hablar alguien, películas que mucha gente desprecia por su sencillez y previsibilidad, pero estas dos palabras se pueden aplicar a la vida de muchos de nosotros y eso no le resta ningún valor. 

Se consideran historias inverosímiles porque deciden enfocarse únicamente en los aspectos felices de la existencia, pero el problema está en quien crea que con ello pretenden crear expectativas. Estas películas no van a engañar a nadie, pero sí pueden aliviar el espíritu y generar sensaciones agradables gracias a sus hermosos escenarios (tanto paisajes exteriores como cálidas decoraciones interiores), la cercanía de personajes que se apoyan entre sí, una relación amorosa basada en la confianza y el respeto mutuo, la puesta en valor de las pequeñas cosas que nos rodean a todos, etcétera. 

Sí, no tienen gran presupuesto, no tienen efectos especiales, las tramas se repiten y sus actores nunca ganarán un Oscar, pero aportan paz mental alejándonos del ruido exterior, la agitación, la violencia y la negatividad.

Ya habréis adivinado que hablo, sobre todo, de las películas de Hallmark, Reel One Entertainment y otras compañías por el estilo. Por supuesto, no todas las que he visto me han gustado, pero hay algunas con una chispa que hace que conecte con ellas y me pierda en ese mundo idealizado, siendo feliz en él durante ratos maravillosos.
 

Amor en San Valentín 

Natalie es una famosa presentadora de televisión, pero hace tiempo que no disfruta igual de su trabajo. Al reflejarse eso ante sus espectadores, es despedida. Su madre la convence para que vuelva a su pueblo natal, a lo que accede a regañadientes por el miedo a reencontrarse con el hombre con el que estuvo prometida. Sin embargo, una vez allí, las madres de ambos se alían para que los jóvenes tengan que preparar juntos el festival anual de San Valentín.

 

La consejera del amor

Avery es una bloguera especializada en relaciones que acaba de terminar con su novio justo antes de San Valentín. Dolida, empieza a publicar artículos bastante críticos y escépticos sobre el amor.

Al mismo tiempo conoce a Brendan, un veterinario con quien su novia acaba de romper por seguir los consejos de Avery. Ambos comienzan a acercarse sin saber la verdad el uno del otro y, para mayor complicación, Brendan comienza a escribir públicamente en contra de la mujer que propició la ruptura de su relación anterior.

 

A la luz de la luna

La historia sigue a Fiona Rangely, una exitosa agente inmobiliaria de Nueva York que vive a toda prisa. Tras una ruptura sentimental dolorosa, decide tomarse un descanso y se va a la acogedora posada de su familia en Vermont para replantearse su vida.

Todo se complica cuando su exnovio Nate aparece inesperadamente en el mismo lugar… acompañado de su nueva pareja. Para intentar hacerle sentir celos y, quizá, recuperar su afecto, Fiona idea un plan: pedirle al atractivo chef del lugar, Derek, que finja ser su novio por unos días.

 

La villa del amor

Julie Hutton, una maestra de escuela que siempre ha soñado con visitar Verona, la ciudad de Romeo y Julieta. Después de que su novio la deja justo antes de unas vacaciones planeadas, Julie decide seguir adelante con su viaje sola.

Al llegar, descubre que la villa que alquiló ha sido reservada por error también por otra persona, Charlie Fletcher, un hombre británico atractivo pero algo cínico. Ambos se encuentran en una situación incómoda porque tienen que compartir la villa durante sus vacaciones debido a un error del propietario, y al principio no hacen más que molestarse y competir por el espacio.

 

Todo por amor 


Catherine es una ejecutiva de alto nivel que no encuentra el amor debido a que los hombres se sienten intimidados por su éxito profesional. Por insistencia de su amiga se apunta a una página de citas para encontrar pareja, pero lo hace con el nombre y el puesto de su asistente. Allí conoce a Jack, un enfermero cuyo perfil tampoco es sincero, ya que afirma ser médico. 
 
 
Tulipanes en primavera
 
 
Rose trabaja como diseñadora de interiores en la ciudad, pero debido a una lesión de su padre debe volver a la granja familiar de tulipanes para ayudarlo, especialmente por las dificultades económicas por las que atraviesa. Allí conoce a Tom, un joven con quien colabora para recuperar la plantación. 



* CLÁSICAS
 
A estas no se les puede poner ni un pero.
 
Drama ambientado en la guerra de secesión americana. Morna pertenece a una familia que tiene una plantación en el Sur, pero sus ideas les inclinan a la Unión. En cambio Clay, el prometido de Morna, se va a alistar en el ejército confederado. Para complicar las cosas, Keith, un periodista local, se enamora de Morna. (FILMAFFINITY)
 
 
 
Una joven de familia acomodada lleva a casa, para presentárselo a sus padres, a su novio, un médico negro con el que tiene la intención de casarse. A pesar de ser personas de ideas liberales, sus padres se sienten muy confundidos, especialmente el padre, que teme que un matrimonio interracial no traiga más que problemas a su hija. (FILMAFFINITY)
 
 
 
Una joven adinerada, hastiada de la corte de aduladores que la persigue, se enamora perdidamente de un pianista ciego durante una velada nocturna. Por temor a que la rechace, le hace creer que también ella es ciega. (FILMAFFINITY)

Un oficial (Ronald Colman) que había luchado durante la Primera Guerra Mundial, termina en un hospital psiquiátrico al ser encontrado bajo un estado de amnesia plena. Tras huir de este lugar, es ayudado por la cantante y bailarina Paula (Greer Garson), una mujer bella y generosa que hace cuanto puede para sacarlo adelante. Pero cuando han formalizado sus vidas, Smithy sale con rumbo al periódico El Mercurio, donde espera recibir una empleo fijo... y un nuevo accidente le hará recobrar su vieja memoria, pero olvidará por completo lo que ha vivido en los últimos tres años... 
 


Una viuda de buena familia inicia un romance con su apuesto jardinero. A pesar de pertenecer a dos mundos completamente diferentes deciden casarse, pero su amor tropieza con el rechazo de los hijos de la mujer y de su círculo social. (FILMAFFINITY) 
 

Jerry Webster y Carol Templeton se dedican a la publicidad, aunque trabajan para diferentes agencias. Molesta por los métodos empleados por Jerry (alcohol y mujeres) para conseguir los contratos, Carol intenta echarlo de la profesión. Para evitarlo, Jerry camela a la chica que iba a testificar contra él, convirtiéndola en la estrella de un anuncio para televisión. (FILMAFFINITY) 

Yo confieso

16/10/2016

  
                  Título original: I confess                                  Año de estreno: 1953
                  Duración: 95' aprox.                                        Género: Intriga, drama
                  Productora: Warner Bros. Picture                País: EE.UU.


¿De qué va?:

     Otto Keller es un refugiado alemán que vive en Quebec junto con su esposa. Desesperado por conseguir dinero, mata al abogado para el que trabaja, Villette, pero angustiado por su crimen, decide confesárselo al sacerdote católico Michael Logan. Pese a la gravedad del asunto, este se ve obligado a guardar silencio por el secreto de confesión. Sin embargo, las investigaciones conducen a la policía hasta la parroquia del padre Logan y a una mujer, Ruth.
                                     

¿Qué opino yo? (Sin destripes):

    El cine merece la consideración de séptimo arte por películas como esta, en la que todos los elementos constituyen un engranaje perfecto que deja al espectador pegado al sillón. Esto es cine con mayúsculas, una cinta reflexiva, intrigante y compleja que reduce a buena parte del cine actual, con sus millones y sus efectos especiales, a la altura del betún.

   Hitchcock teje un tapiz de elementos extremos que ponen a prueba los límites del alma humana. Construye un filme más psicológico e introspectivo que policíaco, pero lo hace de forma que el espectador se mantenga siempre alerta. El asunto perturbador sobre el que se sostiene la trama sucede al principio; desde las primeras escenas sabemos quién cometió el crimen, cómo y por qué. No caminamos de la mano de la policía tratando de resolver el asesinato, sino que acompañamos al padre Logan en su difícil posición, observamos su conflicto interior, su fuerza de voluntad, sus dudas y su miedo. Es a él a quien realmente vamos conociendo a lo largo del metraje y continuamente nos preguntamos si el desarrollo de los acontecimientos lo empujará a romper el secreto de confesión al que está obligado. Es un personaje que lucha silenciosamente contra lo que le sucede, pero también, y sobre todo, consigo mismo.

    Creo que no podrían haber elegido a un actor más adecuado para el papel de Michael
Logan que Montgomery Clift. Su personaje no tiene grandes frases ni las necesita para ser lo redondo que es. Todo lo que experimenta lo vive para sí y se nos transmite de forma excelente por parte de Clift a través de los silencios, los gestos, las miradas e, incluso, el tono. En los labios del padre Logan una simple palabra como un “sí” o un “no” significan mucho más por lo que implica el tono con que la pronuncia.

   Pocos actores aguantan unos primeros planos tan significativos como los que protagoniza Clift aquí, planos gracias a los cuales podemos leer sin tapujos en sus ojos las emociones más profundas del personaje. Esto sólo lo he sentido con Audrey Hepburn y Gregory Peck en el final de Vacaciones en Roma y con Charles Boyer en el larguísimo primer plano del final de Tú y yo (1939). 



    El mismo mérito o más tiene Montgomery Clift, ya que no sólo logra desvelar sus sentimientos a través de la mirada, sino que alterna esa transparencia con ocasiones en las que nos resulta tan hermético como a la propia Alma, esposa del asesino. Precisamente eso es lo que hace impredecible qué resolución va a tomar.

    No sólo gira en torno a eso la parte de intriga del filme, sino que también es trascendental el cariz que toma la investigación policial. Las consecuencias para el sacerdote van “in crescendo”, como la intensidad de la trama por su comportamiento ante las mismas y la implicación de una mujer, Ruth. Y en el mismo nivel de sufrimiento que los protagonistas estamos nosotros o por lo menos yo, que me mordía las uñas (figuradamente) esperando lo peor. 


 

    Es cierto que, en parte, la película muestra una vez más la lucha entre el bien y el mal, pero lo peculiar es que es más una batalla interna, la del padre Logan, y que no siempre es fácil discernir qué es lo que está bien. Esa complejidad y esos claroscuros de la personalidad, se sea sacerdote o cualquier otra cosa, dan como resultado una producción redonda e intensa que no nos permite desviar la atención de lo que sucede ni, mucho menos, caer en el tedio.

    A pesar de la importancia de las exigentes normas del sacerdocio católico, el filme no recrea prácticas eclesiásticas que puedan ralentizar la acción, de manera que, sorprendentemente, ni siquiera vemos rezar al padre Logan para buscar auxilio en Dios. Como dije antes, todo su desarrollo como personaje es interno. No obstante, sí se aprecia un claro simbolismo en distintos momentos, pues Michael carga su propia cruz.



   «Yo elegí ser lo que soy y creo en lo que soy».


    Ruth, a quien da vida Anne Baxter, nos permite seguir ahondando en su historia y da pie a otro tipo de crimen condenado por la religión católica. De este modo, todos los matices de la cinta se condensan principalmente en tres puntos: la condena eclesiástica, la social y la individual. Sin embargo, la misma división tripartita se puede establecer en torno a otro punto crucial: el del perdón. 



    Anne Baxter no es la actriz más conocida de su generación, pero obtuvo papeles importantes en grandes películas, como Los diez mandamientos y Eva al desnudo, y supo adaptarse a todos. Tampoco en esta ocasión decepciona interpretando a una mujer que ama a quien no se le permite y que saca fuerzas en la adversidad. También es alguien que lleva su carga a cuestas.

    Hacia el final hay un par de cuestiones previsibles, pero no sucede así con el resto, que provoca sorpresa y consternación, entre otras impresiones que no desvelaré para no dar pistas sobre cómo acaba. Como curiosidad, Hitchcock quería otro desenlace, pero, por fortuna, el estudio no lo permitió. De no haber sido así, nos habríamos perdido dos escenas con una enorme tensión dramática y que, para mí, contribuyen a que la película sea tan magnífica como es.

    Al director le gustan los primeros planos, especialmente de su protagonista y del asesino
confeso, cuya evolución psicológica también es llamativa.

    Toda la tensión de los sucesos que transcurren en tiempo presente se completa con la de las escenas retrospectivas, en las que conocemos cómo Michael y Ruth llegaron a ser lo que son. Esos momentos del pasado no son continuos y no rompen el ritmo de la película, sino que contribuyen debidamente a completar el puzle. La música de Dimitri Tiomkin favorece la atmósfera de suspense y drama.

    No sé por qué este título se considera una obra menor de Hitchcock. Ojalá todas las obras menores fueran como esta. Por mi parte, tengo que recomendarla para todo aquel que aprecie el buen cine.


Puntuación: 4'5 (sobre 5)

Olivia

06/05/2016

  
              Título original: Quality Street                                       Año de estreno: 1936
              Duración: 83' aprox.                                            Género: Comedia romántica 
              País: EE.UU.                                                       Productora: RKO Radio Pictures
 

¿De qué va?:

    Phoebe Throssel (Katherine Hepburn)  es una joven que comparte casa con su hermana Susan (Fay Banter) en la Inglaterra de 1805. En edad casadera, Phoebe espera una declaración del hombre del que está enamorada, el doctor Valentine Brown (Franchot Tone). Sin embargo, cuando ambos se encuentran a solas, no llega la esperada petición de matrimonio, sino una noticia muy diferente: Valentine se marcha a la guerra. De ella regresa diez años después, pero el reencuentro resulta decepcionante para ambos. Phoebe ya no es la hermosa joven que era y todo se complica cuando entra en escena Olivia, una muchacha que dice ser la sobrina de Phoebe y cuya apariencia es exactamente igual que la de ella diez años antes.
    La trama está basada en una obra teatral de J. M. Barrie, autor de Peter Pan.



¿Qué opino yo? (Sin destripes):

    Olivia ha superado todo lo que yo esperaba de ella. Tiene todas las cualidades que debe tener una comedia romántica que se precie de serlo, no como las que se vienen haciendo en los últimos años, que ni acaban de ser románticas ni hacen gracia en ningún momento. Además, no le he visto ningún defecto que me moleste en especial, así que puedo decir que es la película clásica que más me ha gustado últimamente.

    Tiene incluso un cierto aroma austeniano por el orgullo de la protagonista, la ironía y la
burla, las segundas oportunidades, la importancia de las apariencias y de las costumbres sociales, etcétera. No faltan los enredos que hacen las delicias del espectador, porque los tejemanejes de Phoebe y Olivia se ven comprometidos por las meticonas de sus vecinas, solteronas cuyo único interés es meter las narices en la vida de los demás. Eso me hace recordar en cierto sentido Cranford de Elizabeth Gaskell, salvando las distancias, claro.

    En Phoebe, además, despuntan algunos aspectos de modernidad. Con apenas treinta años se ve relegada al estatus de solterona, con las implicaciones negativas que eso tenía en la época, mientras que tiene que observar que un hombre de su generación pueda flirtear con jovencitas. Eso es lo que la lleva a reaccionar, puesto que no puede conformarse con lo que considera una injusticia, que una mujer aún joven sea tratada como una anciana que ha fracasado en el propósito de contraer matrimonio. 



  «¿Por qué treinta años parecen muchos más que veintinueve?».


    Eso sí, tampoco hay que buscar un mensaje trascendente y revolucionario. La película es pura diversión y no pretende mover a la más profunda reflexión ni nada por el estilo. Es una historia para evadirse y disfrutar. Es tan corta y el ritmo narrativo es tan dinámico que cuando nos damos cuenta, ya ha terminado.

 
    
    Está claro que tenemos que poner de nuestra parte para creernos una confusión que a nadie en la vida real se le pasaría por alto, pero si nos creemos que Superman es irreconocible con gafas, podemos seguir la ficción que nos plantean en este filme.

    Katherine Hepburn nunca ha sido de mis actrices preferidas, pero en esta película está muy acertada. Sin ser una mujer apabullante, consigue dar a la joven Olivia la frivolidad y el encanto que requiere el personaje y que vuelve locos a los hombres. Además,
me da la impresión de que Katherine se lo pasó bien en su doble papel. Se le ve bastante cómoda. También como Phoebe, más sosegada y sufridora, convence.

    Al actor que encarna al galán en esta ocasión, Franchot Tone, no lo conocía de nada, pero me ha ganado. También parece meterse en la piel de su personaje sin esfuerzo. Sus maneras sustentan en distintas escenas la finalidad cómica, sin olvidar que, como Phoebe, es reflejo de una sociedad en que el hombre hacía y deshacía y la mujer debía plegarse a unas convenciones no precisamente fáciles.

    ¿Y qué sería de esta cinta sin las solteronas cotillas? Quizá haya algo de exageración en su comportamiento, no lo sé, pero esas mujeres insatisfechas se muestran como las guardianas de la moral, una especie de policía de la virtud y la verdad que no paran de gulusmear para tratar de averiguar si se hace o no lo correcto. A veces rozan el acoso, pero sin abandonar el tono desenfadado. Además de ellas, destaca la criada de Phoebe y Susan por los momentos tan simpáticos que protagoniza.

    
    Los escenarios no son espectaculares y tampoco el vestuario me parece impresionante, pero creo que todo forma parte de la sencillez de esta producción. No se intenta deslumbrar, sino entretener, y eso lo consigue de sobra.

    En fin, lo que se nos ofrece es un producto muy agradable que quizá exija del espectador una complicidad para entrar en la trama, pero que resulta delicioso si no somos más tiquismiquis de la cuenta.

 
Puntuación: 4'5 (sobre 5)

Laura

26/11/2015


                Título original: Laura                                                País: EE. UU.
                Género: Intriga                                                          Productora: 20th Century Fox
                Año de estreno: 1944                                                Duración: 88' aprox.




¿De qué va?: 

     Laura Hunt, una joven elegante, exitosa y atractiva, ha sido asesinada en su apartamento. Mark McPherson debe desenmascarar al culpable y para ello comienza a investigar e interrogar a los allegados de la muchacha. Sin embargo, conforme avanza la investigación va descubriendo aspectos sobre Laura que lo llevan a desarrollar sentimientos inesperados.


¿Qué opino yo? (Sin destripes):

     Supongo que pocos aficionados al buen cine quedarán sin haber visto esta magnífica obra de Otto Preminger, pero si todavía hay alguna persona que no la haya disfrutado, le recomiendo que no tarde en hacerlo.

     Laura es misterio, es obsesión, es sugestión... Igual que sucedía en la grandísima Rebeca de Hitchcock, un nombre de mujer lo envuelve todo. La cinta gira en torno a Laura, y la omnipresencia de esta es absoluta a pesar de su ausencia.  La fuerza de los diálogos está patente a lo largo de todo el metraje: los sarcasmos, los dobles sentidos, las amenazas y confesiones veladas forman parte de un guion soberbio. Son cuatro los personajes que cargan con todo su peso, ellos construyen la historia a través de esos parlamentos que a veces insinúan más que dicen.


     La primera mitad del filme es casi onírica; se reconstruye el personaje de Laura mediante flashbacks, a través de las palabras de quienes la conocieron y, tanto los espectadores como McPherson, empezamos a sentirla como si estuviera viva y su presencia fuera poderosa, aunque seamos conscientes de que esa visión no es más que un sueño, pero un sueño muy real. Todo forma parte de un juego de sugestión: el aire misterioso de Laura es más interesante que la propia Laura, pero se nos sugestiona, se nos convence de que era una mujer única, tanto que, estando muerta, es capaz de enamorar a un hombre que no la ha visto jamás.


     «Lleve cuidado, McPherson, o acabará en un sanatorio mental. Con seguridad será el primer paciente enamorado de un cadáver».


     La fotografía reafirma la solidez del guion. Todos los planos están perfectamente diseñados: los personajes hablan, dicen algo que queda reforzado por la escena que se presenta. Revelador en ese sentido es el momento en que McPherson, atrapado ya por Laura, observa absorto su retrato. Incluso los objetos tienen su función. Todo está donde debe estar: un cuadro, un reloj, un jarrón, una botella… Hasta ellos contribuyen a hilvanar la historia.


     La segunda mitad es más terrenal; se nos devuelve al mundo real, ese en el que se ha cometido un asesinato que hay que resolver. Todos son sospechosos, todos tienen sus motivos para hacerlo, motivos que ya conocemos gracias a lo que se nos ha ido exponiendo. El análisis psicológico sigue presente y las cartas van poniéndose sobre la mesa: la posesión enfermiza, el despecho, el amor o los celos pueden llevar a alguien a la locura. El nombre de ese alguien es lo que debe averiguar McPherson.


     «La gente siempre está dispuesta a desacreditar al prójimo, pero nunca a tenderle una mano».


     Clifton Webb, quien da vida a Waldo Lydecker, está sublime en su papel. Sarcástico, cínico y culto, es el responsable de encumbrar a Laura en su éxito. Ella es, para él, su producto, su criatura, más que su amiga. El actor estuvo nominado al Oscar por esta interpretación. No lo ganó, aunque se lo merecía.

     Dana Andrews es Mark McPherson, el detective encargado del caso. Andrews no es el mejor actor de su generación, pero a mí me encanta desde que lo vi en Los mejores años de nuestra vida. En esta película se mete en la piel de un policía casi impasible que, a pesar de su hermetismo y aparente insensibilidad, se va sintiendo cada vez más fascinado por Laura, una Laura que él crea en su mente con los retazos de lo que ve y oye sobre ella. Es muy significativo cuando, en la habitación de la muchacha, toca sus vestidos y huele su perfume para saber cómo vestía y olía, devolviéndola así a la vida en su fantasía.


     Vincent Price es Shelby Carpenter, el prometido de Laura. En él hay una confusa ambigüedad que lo señala como posible asesino. Es muy destacable su rivalidad con Waldo y las chispas que saltan cada vez que están juntos, lo que se refleja en ingeniosos diálogos.
    
     Estos son los tres hombres enamorados de un modo u otro de Laura, interpretada por Gene Tierney. Sobre ella prefiero no decir nada y que descubráis vosotros mismos si merecía esa idealización.

  Por último, quiero mencionar también a Judith Anderson, la otra conexión de esta producción con Rebeca. Seguro que todos los que han visto ese filme recuerdan a la señora Danvers.

     No deja de ser llamativo que una película con tan pocos actores y escenarios tenga la calidad que tiene Laura. No estaría mal que el cine de hoy echara una mirada al pasado de vez en cuando.


Puntuación: 4'5 (sobre 5)