La princesa que hablaba con el viento

 26/08/2026


 

El título original de esta novela es The goose girl, aunque la editorial que la trajo a España decidió cambiarlo por La princesa que hablaba con el viento, lo que conlleva un pequeño destripe del contenido.

Se lanzó al mercado por primera vez en EE. UU. el 4 de agosto de 2003 gracias a la editorial Bloomsbury. Sin embargo, en España no vio la luz hasta el 22 de enero de 2009 en una traducción realizada por Noemí Risco Mateo para Ediciones Oniro, la cual incluyó la obra en su colección La Lámpara  Mágica.

Estamos ante la primera novela de su autora, Shannon Hale, y abre una saga, cuyos otros tres libros son  El fuego de EnnaLos secretos del río y Forest Born (nunca traducida oficialmente en España), aunque La princesa que hablaba con el viento puede leerse de forma independiente.

Hoy por hoy, la edición española se encuentra descatalogada, pero disponible en mercados de segunda mano.

Consta de 397 páginas, en las que están incluidas una guía de lectura y una entrevista a la escritora. 

 

¿De qué trata?:

Ani, una joven princesa, descubre durante su infancia que algunas personas poseen un don para comprender a los animales y, con ayuda de su tía, trata de desarrollarlo. Sin embargo, su tranquila vida y sus sencillos deseos llegan a su fin cuando su madre decide casarla con el príncipe de un reino extranjero.

Al abandonar su país para aceptar un destino con el que no contaba, es víctima de un cruel engaño que la despoja de todo aquello que creía seguro. Es entonces cuando, disfrazada de cuidadora de gansos, descubre un nuevo mundo al que no había accedido jamás.

 

¿Qué opino yo? (Sin destripes):

Esta novela tiene el regusto de la fantasía de antaño, aquella que podía leerse con una mirada limpia porque los protagonistas poseían un corazón noble y profundos valores, en la que podían dudar, pero no sucumbir, y tanto sus propósitos como sus medios eran honestos. Era una fantasía en la que se implicaban por igual lectores juveniles y adultos, porque aunque el protagonista no fuera perfecto, todos sabíamos que representaba aquello que es bueno y justo y lo normal era querer identificarnos con él o tomarlo como referente. Hablo de obras en las que el valor estaba acompañado del honor y el bien acababa siendo superior al mal.

La fantasía siempre ha tenido muchos matices y han existido obras para todas las edades y todo tipo de público, pero en los últimos años hemos asistido a una perversión de buena parte de este subgénero, donde novelas prácticamente pornográficas o, al menos, con sexo explícito escritas por adultos se han etiquetado erróneamente como fantasía juvenil y copan las estanterías junto con otros romances tóxicos y tórridos dirigidos, muchas veces, a menores. Además, esto está yendo aparejado de una abrumadora disminución de la calidad narrativa y de una vulgarización del lenguaje literario (no exclusivos sólo de la fantasía).

En esta sociedad hipersexualizada esto es lo que vende y lo que se promociona, porque, al fin y al cabo, las editoriales y las librerías son empresas y lo que prima a final de mes es el bolsillo.

Posiblemente este es uno de los motivos por los que este libro está descatalogado y no se vaya a reeditar. Una historia así ya casi no tendría cabida en el mercado, puesto que es demasiado compleja para un niño y demasiado inocente para un lector de fantasía erótica, a pesar de que es una novela muy elaborada no exenta de dureza, crueldad e injusticia.


Desde hace unos años se han puesto de moda las revisiones de los cuentos y leyendas clásicos, pero la norma parece consistir en tomar como punto de partida una idea muy vaga de su argumento principal e inventarse algo totalmente nuevo que se encamina por un rumbo distinto del original. Por eso me sorprendió lo fiel que es La princesa que hablaba con el viento. Absolutamente todos los elementos de La chica de los gansos están en ella. Shannon Hale respeta la versión de los Grimm manteniendo personajes y trama, pero amplía el mundo escueto del cuento para convertirlo en una novela con trasfondo y personajes principales redondos. No modifica; añade y enriquece, de manera que el resultado final es una versión extendida y mejorada.

Hay varios aspectos en los que se nota que la autora ha querido dotar de realismo a su fantasía, como por ejemplo que el escenario en el que se desarrollan los acontecimientos parezca prácticamente posible fuera del papel. Podría ser algún país europeo en una época con reminiscencias medievales. Asimismo, la magia presente en otros textos no es realmente magia aquí, en el sentido de que no es un poder sobrevenido, sino un don que debe trabajarse y desarrollarse. Aunque este don sólo es posible en una ficción fantástica, la autora lo envuelve en un halo más mundano, porque no se trata de una fuerza poderosa y mágica que emane de la protagonista, sino de tener una capacidad, un talento, para algo poco corriente y aprender poco a poco hasta lograr manejarlo con soltura. En el caso de Ani, al tratarse de una novela con fantasía, posee la facilidad para aprender a entender a algunas aves, pero también el lenguaje del viento. No surge de la noche a la mañana, sino que le supone un esfuerzo continuo hasta dominar esta habilidad, y tampoco se trata de una comunicación fluida como la que se da entre seres humanos, sino que, en el caso del viento, se basa en estímulos, sensaciones y pensamientos abstractos. Me ha parecido muy original y me ha encantado ver cómo se desarrollaba ese proceso.  

Al mismo tiempo que se explica que algunas personas poseen estas extrañas aptitudes, se habla de otras cuyo don es el de la palabra para con otros seres humanos, personas persuasivas cuya fuerza para manipular a sus congéneres mediante el lenguaje puede ser muy peligrosa, y en ello se aprecia una nueva conexión con el mundo real del que el lector forma parte.

Me fascina la importancia que este libro concede a las palabras y a la comunicación, pero no lo hace de un modo erudito y pedante, sino integrándolas sutilmente en una trama de guerra y fantasía como cualidades condicionantes de la vida de las personas. 

Además de lo dicho, tal como Shannon Hale plasma la historia, nos va envolviendo en una naturaleza que estamos dejando de lado y que, realmente, debería formar parte de nuestra vida. Nos conduce a la poesía que hay en el trino de las aves, la elegancia de los cisnes en su nado, las caricias del viento, la contemplación de las llamas en una chimenea...


«Ahora, fuera del camino, el bosque era agradable, verde como el trigo en primavera y, sin embargo, tan antiguo y denso como los libros de la biblioteca de palacio. Las ramas más altas luchaban contra el viento de la parte superior. Abajo, el rumor del río contestaba. Ani sintió que se movía en medio de una gran conversación entre el cielo y la tierra».

Un libro así no puede estar mal escrito. La autora no escribe con prisas y se toma tiempo para ir desentrañando los acontecimientos. La acción, por lo tanto, avanza despacio, de modo que vayamos viendo el mundo interior de Ani a la par que los cambios en el mundo exterior.

La prosa es cautivadora, a veces teñida de notas melancólicas y otras, descarnada por la dureza de los acontecimientos, pero no es complicada. El léxico es rico, sin caer en la artificiosidad, y los diálogos son sencillos, con frases más bien breves. Los momentos de tensión elevada no son continuos. Los hay y desencadenan el drama, pero el foco se pone principalmente en la magnitud del engaño que sufre la protagonista, sus dificultades para sobrevivir en el aislamiento y la disolución de su identidad, que tiene que perder para hallar quién es ella realmente.

En lo que respecta al romance, tan omnipresente en los libros actuales etiquetados como juveniles, en este caso es bastante anecdótico. No hace acto de presencia casi hasta el final y es un tema secundario. Con todo, el acercamiento entre los dos personajes es muy inocente y sin toxicidades.

A pesar de tratarse de un libro que ya cuenta con algunos años, para mí ha resultado un soplo de aire fresco en medio de un mercado saturado por obras clonadas.

Shannon Hale nos da una protagonista muy auténtica, una princesa que, sin olvidar cuál es su sitio, es tan plebeya como princesa; no una heroína de acción ni una guerrera, sino una muchacha casi corriente que se esfuerza por sobrevivir, por hallar su lugar y actuar con nobleza pese a los vaivenes que le depara la vida. Conocer su historia merece la pena.