Olivia

06/05/2016

  
              Título original: Quality Street                                       Año de estreno: 1936
              Duración: 83' aprox.                                            Género: Comedia romántica 
              País: EE.UU.                                                       Productora: RKO Radio Pictures
 

¿De qué va?:

    Phoebe Throssel (Katherine Hepburn)  es una joven que comparte casa con su hermana Susan (Fay Banter) en la Inglaterra de 1805. En edad casadera, Phoebe espera una declaración del hombre del que está enamorada, el doctor Valentine Brown (Franchot Tone). Sin embargo, cuando ambos se encuentran a solas, no llega la esperada petición de matrimonio, sino una noticia muy diferente: Valentine se marcha a la guerra. De ella regresa diez años después, pero el reencuentro resulta decepcionante para ambos. Phoebe ya no es la hermosa joven que era y todo se complica cuando entra en escena Olivia, una muchacha que dice ser la sobrina de Phoebe y cuya apariencia es exactamente igual que la de ella diez años antes.
    La trama está basada en una obra teatral de J. M. Barrie, autor de Peter Pan.



¿Qué opino yo? (Sin destripes):

    Olivia ha superado todo lo que yo esperaba de ella. Tiene todas las cualidades que debe tener una comedia romántica que se precie de serlo, no como las que se vienen haciendo en los últimos años, que ni acaban de ser románticas ni hacen gracia en ningún momento. Además, no le he visto ningún defecto que me moleste en especial, así que puedo decir que es la película clásica que más me ha gustado últimamente.

    Tiene incluso un cierto aroma austeniano por el orgullo de la protagonista, la ironía y la
burla, las segundas oportunidades, la importancia de las apariencias y de las costumbres sociales, etcétera. No faltan los enredos que hacen las delicias del espectador, porque los tejemanejes de Phoebe y Olivia se ven comprometidos por las meticonas de sus vecinas, solteronas cuyo único interés es meter las narices en la vida de los demás. Eso me hace recordar en cierto sentido Cranford de Elizabeth Gaskell, salvando las distancias, claro.

    En Phoebe, además, despuntan algunos aspectos de modernidad. Con apenas treinta años se ve relegada al estatus de solterona, con las implicaciones negativas que eso tenía en la época, mientras que tiene que observar que un hombre de su generación pueda flirtear con jovencitas. Eso es lo que la lleva a reaccionar, puesto que no puede conformarse con lo que considera una injusticia, que una mujer aún joven sea tratada como una anciana que ha fracasado en el propósito de contraer matrimonio. 



  «¿Por qué treinta años parecen muchos más que veintinueve?».


    Eso sí, tampoco hay que buscar un mensaje trascendente y revolucionario. La película es pura diversión y no pretende mover a la más profunda reflexión ni nada por el estilo. Es una historia para evadirse y disfrutar. Es tan corta y el ritmo narrativo es tan dinámico que cuando nos damos cuenta, ya ha terminado.

 
    
    Está claro que tenemos que poner de nuestra parte para creernos una confusión que a nadie en la vida real se le pasaría por alto, pero si nos creemos que Superman es irreconocible con gafas, podemos seguir la ficción que nos plantean en este filme.

    Katherine Hepburn nunca ha sido de mis actrices preferidas, pero en esta película está muy acertada. Sin ser una mujer apabullante, consigue dar a la joven Olivia la frivolidad y el encanto que requiere el personaje y que vuelve locos a los hombres. Además,
me da la impresión de que Katherine se lo pasó bien en su doble papel. Se le ve bastante cómoda. También como Phoebe, más sosegada y sufridora, convence.

    Al actor que encarna al galán en esta ocasión, Franchot Tone, no lo conocía de nada, pero me ha ganado. También parece meterse en la piel de su personaje sin esfuerzo. Sus maneras sustentan en distintas escenas la finalidad cómica, sin olvidar que, como Phoebe, es reflejo de una sociedad en que el hombre hacía y deshacía y la mujer debía plegarse a unas convenciones no precisamente fáciles.

    ¿Y qué sería de esta cinta sin las solteronas cotillas? Quizá haya algo de exageración en su comportamiento, no lo sé, pero esas mujeres insatisfechas se muestran como las guardianas de la moral, una especie de policía de la virtud y la verdad que no paran de gulusmear para tratar de averiguar si se hace o no lo correcto. A veces rozan el acoso, pero sin abandonar el tono desenfadado. Además de ellas, destaca la criada de Phoebe y Susan por los momentos tan simpáticos que protagoniza.

    
    Los escenarios no son espectaculares y tampoco el vestuario me parece impresionante, pero creo que todo forma parte de la sencillez de esta producción. No se intenta deslumbrar, sino entretener, y eso lo consigue de sobra.

    En fin, lo que se nos ofrece es un producto muy agradable que quizá exija del espectador una complicidad para entrar en la trama, pero que resulta delicioso si no somos más tiquismiquis de la cuenta.

 
Puntuación: 4'5 (sobre 5)

Todo ese fuego

24/04/2016

     Ángeles Caso es la autora de esta obra sobre las hermanas Brontë. Ha sido publicada por la editorial Planeta en 2015. Cuesta 20 euros y consta de 254 páginas.

¿De qué va?:

     En la casa parroquial de Haworth, las tres hijas del pastor comienzan la jornada ocupándose de las tareas domésticas mientras esperan que llegue la tarde, cuando puedan dedicarse a escribir las novelas que ansían publicar. Son las hermanas Brontë, tres mujeres que desde la infancia han sobrevivido, gracias a la literatura, a las tragedias familiares. (Sinopsis de la editorial).


¿Qué opino yo? (Sin destripes):
   
   Empecé este libro con muchas ganas a pesar de haber leído opiniones muy negativas. Al principio incluso me estaba gustando bastante, pero conforme avanzaba la lectura, ya no me convencía tanto y la impresión final no es buena.

                                  El hogar de los Brontë a mediados del siglo XIX
   
                           Brontë Parsonage Museum

    El principal problema es que se nos ha vendido como una novela y realmente no es tal, puesto que es el narrador quien va aportando datos, anécdotas y vivencias de las hermanas sin que haya casi ninguna participación directa por parte de ellas, ya que prácticamente casi ni hay diálogos. Se trata simplemente de un compendio de hechos alrededor de la familia sobre los que el narrador no se priva de dar su opinión, a veces incluso alejándose del contexto en el que vivieron los Brontë. Así, no le importa hablar de coches o teléfonos cuando mete, ni corto ni perezoso, reflexiones y divagaciones acerca de diversos asuntos.

    Tampoco es una biografía al uso, puesto que no todo lo que se cuenta es fiable al cien por cien y hay elementos fruto de la imaginación y suposiciones de la autora. A este respecto, me han llegado a molestar algunas afirmaciones demasiado arriesgadas y atrevidas, de muy mal gusto si se me permite decirlo. Me refiero concretamente al hecho de aseverar que a Charlotte Brontë no le hubiera importado convertirse en la “puta de su maestro”, “una ramera”, literalmente, y repetido varias veces. 

Cowan Bridge en 1824, la escuela donde las dos hermanas mayores contrajeron tuberculosis. Sirvió de inspiración a Charlotte para crear Lowood en Jane Eyre.

                    Cowan Bridge con su aspecto actual
    
    Lo que Charlotte sentía o pensaba no puede saberlo nadie a ciencia cierta, pero aunque sea normal en una obra de este tipo dejar libertad a la mente para que complete el puzle a su manera, afirmar algo así sin ningún pudor me parece una falta de respeto hacia una escritora cuyo papel en la historia de la literatura merece mucho más que este enfoque simplista y chabacano de sus emociones.

    Además, la autora hace algo de trampa, puesto que el libro se divide en dos partes y se expone que la primera de ellas transcurre el 16 de julio de 1846, pero no es cierto, porque lo que se hace ahí es un recorrido retrospectivo por toda la vida de ellas hasta ese día.

     Top Withens en los años 20 del siglo XX. ¿Cumbres Borrascosas?

                Top Withens en su lamentable estado actual
    
    Por otra parte, el libro contiene datos interesantes que consiguen captar la atención y suscitar el interés por saber más. Aborda además algunas ideas que desconocía sobre un posible amor de Emily, Robert Clayton. Quizás se trate de un planteamiento arriesgado, como la propia Ángeles Caso asegura, pero hay pistas de que podría haber existido y arrastrado a la autora de Cumbres Borrascosas a un cambio de actitud por un suceso inesperado.

    Me ha gustado también la benevolencia con que trata a Patrick Brontë. No faltan textos que lo representen como un padre severo, pero yo siempre me he compadecido de él, por cuanto tuvo que sufrir. El destino se cebó con él y su familia, y eso se muestra en esta obra. La autora limpia un poco su imagen y nos hace ver que no pudo ser tan estricto cuando permitió a sus hijas una educación y una libertad que no eran habituales en la época. A esto se suma todo lo que tuvo que pasar a causa de la mala vida de Branwel, los insultos que tuvo que aguantar de él, el maltrato psicológico al que estuvo sometido por su hijo y quién sabe si también físico.

El Black Bull, donde Branwell tomaba alguna copita de más, algo después de la época de las Brontë
    
                       El Black Bull recientemente
    
    Lo que se ve muy bien, además de esto, es que los hábitos de Branwell sirvieron a las hermanas para sus novelas, especialmente a Anne para La inquilina de Wildfell Hall.

    Por otro lado, es un libro muy, muy fácil de leer. El lenguaje y el estilo son sencillísimos. Eso sí, recomiendo leer primero las novelas de las hermanas Brontë, especialmente la que he nombrado de Anne, porque de esa sí que se hacen algunos destripes.

    En fin, como veis, a pesar de las cosas buenas que he mencionado, no me ha entusiasmado. Si lo que se busca es una novela biográfica, no lo recomiendo, y si queréis una biografía pura y dura, es mejor elegir la de Lyndall Gordon sobre Charlotte y la de Winifred Gérin sobre Emily. Anne, la pobre, sigue muy marginada y no tenemos nada sobre ella en español. A ver si alguna editorial se anima a traducir la que se dice que es la mejor biografía existente sobre la familia: The Brontës, de Juliet Barker.


Puntuación: 2 (sobre 5)

Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia

09/04/2016


       Título original: Batman v. Superman: Dawn of Justice                  País: EE.UU.
       Género: Superhéroes                                                                    Año de estreno: 2016  
       Duración: 153' aprox.                                         Productora: Warner Bros. Picture / DC 
             


¿De qué va?:

    Ante el temor de las acciones que pueda llevar a cabo Superman, el vigilante de Gotham City aparece para poner a raya al superhéroe de Metrópolis, mientras que la opinión pública debate cuál es realmente el héroe que necesitan. El Hombre de Acero y Batman se sumergen en una contienda territorial, pero las cosas se complican cuando una nueva y peligrosa amenaza surge rápidamente, poniendo en jaque la existencia de la humanidad. (FILMAFFINITY).

 

¿Qué opino yo? (Sin destripes):


    Podría decir muchas cosas negativas sobre esta película y sobre mis propios gustos, como que Batman no me ha conquistado nunca y que Wonder Woman siempre me ha sido indiferente (no podía tomarme en serio a una heroína en bañador), pero la verdad es que la cinta ha superado mis expectativas a pesar de no ser perfecta. No me aburrió en ningún momento y me ha dejado con ganas de saber más.

    Sinceramente, fui a verla por Superman, mi superhéroe favoritísimo (junto con el Capitán América, aunque este ha llegado a mi vida mucho más tarde) y al final he disfrutado, sufrido y hasta emocionado.

    Se le está criticando que es oscura, y es cierto: el argumento, la historia e incluso los personajes lo son. ¡Hasta Alfred es oscuro! (Ahí sí puede ser que se hayan pasado un poco). No obstante, incluso yo, que no soy lectora de cómics, sabía que de DC iba a salir algo así, especialmente estando ahí Batman y sus traumas, así que no sé dónde está lo sorprendente ni por qué hay que llevarse las manos a la cabeza por eso. Sí, es un filme serio, adulto, reflexivo e incluso opresivo a veces, y me ha encantado que sea así. El resultado es muy diferente de los últimos productos cinematográficos sobre superhéroes que nos han llegado de la mano de Marvel. No alcanza, por ejemplo, el nivel de El Soldado de Invierno, pero supera, para mi gusto, las dos de Los Vengadores. Todas ellas son películas muy distintas que no tienen nada que ver y, como es lógico, cada uno tendrá sus preferencias.


     Quizás el metraje de Batman v. Superman sea algo excesivo. Podría haberse contado lo mismo en menos tiempo, pero tal y como está montada, no hay prácticamente ninguna escena que sobre, salvo la repetición de ese suceso de la infancia de Bruce Wayne que marcó su vida y algunos sueños y visiones que no aportan nada más que conferir un tono metafísico. 


«Me enseñaron que este mundo sólo tiene el sentido que tú le des».


  Me ha sorprendido la religiosidad que emana de la cinta. Se habla muchas veces de Superman como un dios, y el carácter mesiánico se confirma con muchas escenas, especialmente con aquellas que trasladan a la pantalla obras de arte sacras (no diré cuáles para no destripar nada), encarnadas, claro está, en la figura de los protagonistas. Y no sólo eso, sino que se muestra como la gente cree, reza y se persigna con absoluta normalidad, porque en la película, la fe o la falta de ella es un asunto trascendental.

    No hay que esperar escenas de acción continuas. Estas están concentradas sobre todo hacia el final. El resto del metraje se encamina a que conozcamos el interior de los protagonistas y su relación con el mundo, los hilos que los atrapan y que los llevan a hacer lo que hacen. Además, se va abonando el terreno para futuras producciones. Quizá haya a quien esta le parezca lenta, pero a mí me ha gustado ver todo el proceso por el que tienen que pasar.

    Centrándome en los personajes, empiezo por el que menos me ha gustado, Batman. Ben Affleck está mejor de lo que esperaba, pero aun así, no me ha acabado de convencer. Como Batman no está mal, es decir, resulta convincente como un héroe cansado, desencantado y desconfiado que lleva nada menos que veinte años viendo corrupción y maldad. Sin embargo, Affleck tiene la misma cara de palo en todas sus escenas y Bruce tiene que actuar como un vividor rico, frívolo y despreocupado, algo que el actor no aparenta en ningún momento. Además, me parece que físicamente se ha pasado con la musculatura. En algunas escenas me dio la impresión de que le costaba moverse.

    Affleck tenía muy difícil despegarse de la sombra de Daredevil y, sobre todo, de la de Christian Bale. Para mí, no lo ha conseguido.


    Por otro lado, Wonder Woman ha sido la sorpresa. A pesar de sus pocas escenas, está muy acertada en todas ellas. Me hubiera gustado que se nos mostrara algo sobre su origen, ya que muchos no la conocemos tanto como a otros superhéroes de renombre, pero eso se lo están reservando para su película individual. Es evidente que han querido suscitar en el espectador el deseo de saber más sobre personaje y lo de dejarnos con la intriga es una estrategia que funciona.

    La otra mujer de la película, Lois Lane, también me ha gustado mucho. Su relación con Clark es perfecta, y ya iba siendo hora de que se nos mostrara en un filme maduro que una relación amorosa no se limita a las sonrisas, los besos y la vida entre algodones, sino que una pareja debe enfrentarse junta a las adversidades y mostrarse su apoyo en los momentos malos, sin perder nunca la fe en el otro, trabajando así en la relación cada día. Gracias a Lois se revela el lado más humano de Superman. Hay quien critica que en los momentos más cruciales él abandone las batallas para sacarla de uno de los muchos líos en los que se mete, pero es que esa decisión de elegir siempre el amor es lo que nos enseña que él es ante todo Clark Kent, más humano que muchos humanos, y eso, aunque suene paradójico, es lo que le permite ser Superman.


    Y como por criticar que no quede, también hay quien está muy molesto porque la periodista estrella del Daily Planet sea rescatada varias veces por el Hombre de Acero, tachándola de débil y prescindible. Lois Lane podrá ser muchas cosas, como excesivamente temeraria, pero desde luego no es ni débil ni prescindible. Hay que entender que hablamos de una humana normal, corriente y moliente, que no tiene ningún tipo de poder especial para escapar de determinadas situaciones. Ya me gustaría a mí ver cómo reaccionaríamos más de uno en su lugar, si no necesitaríamos ayuda. Además, también ella saca de apuros a Superman en un par de ocasiones. Todo lo que ellos sienten y hacen es recíproco y dentro de la lógica.

    En cuanto a él, se desvía del héroe que conocemos de otras adaptaciones y se adapta al tono general de la cinta. Es un Superman (y un Clark) más serio, con el ceño casi siempre fruncido, preocupado. No obstante, hay claros contrastes con Batman: juventud frente a madurez, inexperiencia frente a experiencia, amor frente a aventuras esporádicas… Hay más esperanza en Clark que en Bruce.

La banda sonora es excelente. Tanto las piezas originales como las que no los son están muy bien integradas. Estoy convencida de que no seré la única a la que se le pongan los vellos de punta cuando suena Amazing Grace.

    En definitiva, yo sí recomiendo la película, pero si alguien espera ver batallas épicas constantes entre Batman y Superman, saldrá decepcionado. A pesar de la primera parte del título y de que ambos héroes sí que aparecen enfrentados, esta cinta no es eso.


Puntuación: 3'5 (sobre 5)

Book tag de Tejas Verdes

31/03/2016

    Hasta ahora no he hecho ningún book tag en el blog, aunque es algo que me parece curioso. He visto muchos por la blogosfera que merecen la pena, pero he decidido crear uno más. Ya sabéis que soy fan de Lucy Maud Montgomery y del mundo de Tejas Verdes, así que me he basado en la saga de Anne Shirley (ideal para estas fechas, por cierto).

     Ahí van las preguntas y mis respuestas:

1. La escuela dominical: libro que te obligaron a leer en el instituto y que aún recuerdas con desprecio.

  
    Lo tengo clarísimo, no podía ser otro que La Celestina. No me gustó en ese momento y sigue sin hacerlo. Ni la historia ni los personajes están hechos para mí. Lo peor es que por estudios y profesión siempre tengo que tenerlo muy presente, pero si fuera por mí, cuanto más lejos, mejor.

2. Gilbert Blythe: personaje que no soportabas al principio y que acabaste amando.


    John Thorton, de Norte y sur. No es que no lo soportara, pero al empezar el libro no me decía gran cosa, y conforme avanzaba la lectura, más me gustaba, hasta que caí rendida a sus pies. Hoy por hoy sigue siendo uno de mis personajes masculinos preferidos y uno de esos amores platónicos.
 
3. La Casa de los Sueños: lugar al que te irías a vivir el resto de tu vida.

    Aquí tengo varias opciones. Me iría a Ingary (El Castillo Ambulante) encantada, pero siempre acompañada de alguien como Howl. Yo sola con la Bruja del Páramo y gentes por el estilo, ni hablar.

    También tendría una casita en Avonlea (Ana, la de Tejas Verdes). Es un lugar tan ideal...



   Tampoco estaría nada mal tener una vivienda en el pueblecito de Tom Sawyer, a las orillas del Mississippi. Allí podría aprovechar y construirme además una cabaña en un árbol con los amigos.
 
4. Diana Barry: personaje que te encantaría tener como amigo en la vida real.


    Ella, sin duda. Jo March sería mi amiga ideal, o eso creo. Divertida, inteligente, inconformista, luchadora, soñadora y capaz de contenerse en caso de enfado, que a veces conmigo hace falta.
 
5. Rachel Lynde: defectos que no toleras en un personaje.

    No aguanto a esas mujeres aparentemente perfectas, guapísimas, que sin hacer nada tienen a todos los hombres a sus pies aunque su personalidad no esté definida, o peor, que sea una tonta caprichosa. Irene Forsyte y Natasha Rostova, os miro a vosotras.

6. La Morada del Eco: historia de amor frustrada a la que hubieras querido dar un final feliz.

    ¡ATENCIÓN, DESTRIPES! 
 
     





  



    Si Aquellas mujercitas no hubiera tenido continuaciones, habría cambiado el final de Jo y Laurie. En ese libro eran tal para cual, la pareja perfecta, pero claro, a Louisa May Alcott se le ocurrió seguir escribiendo novelas y ya la cosa cambia, porque los personajes han evolucionado.

     También me dio mucha pena el final de Archer y la condesa Olenska en La edad de la inocencia Merecían una oportunidad.

FIN DE LOS DESTRIPES 

7. Los Pringle: personaje con mucha importancia pero que tú detestas.


    Catherine Earnshaw, cuánto odio acumulado tengo hacia ti. Creo que es el personaje literario que más sensación de rechazo me produce, aunque seguida muy de cerca por Irene Forsyte.

8. Anne Shirley: libro protagonizado por un huérfano.


     Jane Eyre, mi libro favorito. Lo leí por primera vez cuando tenía unos quince años y me enamoré de la historia, de los personajes, de todo. Después de muchos años hice una relectura con algo de miedo, porque no sabía si me causaría las mismas sensaciones, y lo hizo. Amo esta novela.

9. El Bosque Embrujado: libro de terror que no te dio miedo.


    No suelo leer terror, es un género que no me gusta. Pasar miedo no es lo mío, y encima yo me asusto muy fácilmente. Aun así, leí Drácula por ser el clásico que es y, pese a todo, no me dio miedo, pero me tuvo intrigadísima. El libro me encantó y hoy por hoy es uno de mis clásicos preferidos.

10. La Burbuja de la Dríade: libro de fantasía que leerías una y otra vez. 


     El Castillo Ambulante. Es uno de esos libros que te dejan con una sonrisa en la boca. Hay tanta magia en él, magia en todos los sentidos. 

    Voy a confesar una cosa: la primera vez que lo leí no me gustó. Había visto la película de Miyazaki y la había disfrutado mucho. Cogí el libro pensando que me encontraría algo parecido y aquello no tenía nada que ver. Con el tiempo, hice una relectura, olvidándome ya de la película, y me fascinó. No entendía y sigo sin entender cómo es posible que no me gustara la primera vez. Ahora me parece muchísimo mejor que el filme. Es tan encantador y sus personajes tan carismáticos y maravillosos.

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    Hasta aquí el book tag. Este blog, a pesar de sus tres añitos de vida, sigue siendo pequeño, así que no creo que este book tag tenga repercusión alguna, pero si a alguien le ha gustado y lo quiere hacer, o incluso nominar a gente, estaré encantadísima de ver sus respuestas. 

Hoy es fiesta

27/03/2016

     Esta obra teatral de Antonio Buero Vallejo se estrenó en el teatro María Guerrero de Madrid el 20 de septiembre de 1956 y tuvo 149 representaciones antes de ser retirada de cartel el 2 de diciembre. Hoy podemos encontrar el texto publicado por la editorial Cátedra en una edición en la que también se incluye otra obra del autor, El tragaluz. En total, el libro tiene 292 páginas, pero Hoy es fiesta ocupa apenas unas 100. El precio de esta edición es de 11'80 euros.

¿De qué va?:

     En un día festivo de la España de los 50, la portera de un edificio vecinal sube a la azotea a tender la ropa y, con las prisas, se deja abierta la puerta. Los vecinos, que pocas veces tienen la oportunidad de subir por la prohibición de Nati, la portera, aprovechan para pasar el día  allí. En las horas que transcurren, sus problemas, sueños y secretos más oscuros van saliendo a la luz.


¿Qué opino yo? (Sin destripes):

    Si hay algo que me ha quedado claro tras leer esta obra, es que Buero Vallejo es un maestro de la tragedia. A pesar de que algunos fragmentos tienen un tono jocoso, casi festivo, la tristeza planea sobre los personajes a lo largo de los tres actos. No hace falta que se diga nada en concreto para que se palpe. Está en el ambiente y algunos acontecimientos contribuyen a acentuarla.

    Todo lo que se nos cuenta transcurre en un solo día a lo largo de tres actos, correspondientes a la mañana, la tarde y el anochecer. Buero logra unas escenas muy particulares, porque aunque a pesar de que aparentemente no sucede nada, va deslizando confesiones y comportamientos que nos hacen presagiar algo, algo que no sabemos qué puede ser, pero intuimos grave. Se siente una solemnidad en el texto, quizá hasta un temor reverencial de algunos personajes que se agudiza con las revelaciones del final del segundo acto. Ahí es donde el dramaturgo pone toda la carne en el asador. Aunque descubramos más sorpresas después, es en ese momento donde por fin se nos atrapa y donde somos conscientes de la dimensión del drama. 




    «Y es que hay días extraños... Días en que parece como si el tiempo se parase, o como si fuese a suceder algo muy importante. ¿No te ocurre a ti eso a veces? Como si las cosas familiares dejasen de serlo... Como si las vieses por primera vez y fuesen todas muy bonitas. [...] Es como si detrás de todas las cosas hubiese una sonrisa muy grande que las acariciase».


    Los personajes son un reflejo de la clase media baja de la posguerra española. El
inicio de la obra recuerda casi a una colmena en la que siempre hay bulla y actividad. Los protagonistas van entrando y saliendo de escena hasta que los conocemos a todos y observamos sus esperanzas e ilusiones, la escasez y la pobreza, la hipocresía, la superstición y el egoísmo. El consuelo de esos personajes es esperar el milagro de la lotería. Poco más tienen en sus vidas que ese anhelo con el que pretenden lograr todos los sueños que de otro modo serían inalcanzables. Y, sin embargo, hay algo evidente que en nuestra cultura del deshecho no solemos comprender: cuando se tiene poco, todo vale muchísimo más. Ejemplo de ello es la alegría de un grupo de mujeres simplemente por tener un poco de vino para compartir.

    Toda la obra transcurre en la azotea de una comunidad de vecinos, no hay cambio de escenario. En una época en la que la censura lo abarcaba todo, Buero Vallejo eligió realizar críticas veladas que pudieran ser pasadas por alto. Tal vez se podría entender en este drama un ataque al sistema, encarnado este en la figura de Nati, la portera. Su autoritarismo se manifiesta desde el primer momento al prohibir al resto de personajes permanecer en una azotea que considera suya, pese a que todos habitan en el edificio. Esto es lo que da pie a la acción, ya que los vecinos, oponiéndose a esa actitud dictatorial, toman posesión del lugar y no lo abandonan en todo el día como clara protesta. 



    Ese afán de lucha y reivindicación queda, en cambio, diluido cuando nos trasladamos a la intimidad de cada personaje en particular, puesto que parece que hay una incapacidad para enfrentarse al destino. Todos miran hacia el futuro esperando un golpe de suerte dado por la fortuna, pero se descubren incapaces para afrontar el porvenir por sí mismos. Existe un determinismo evidente. No obstante, hay personajes que pueden escapar de ello si lo desean, dejando así una puerta abierta para la esperanza.



    «Hay que esperar... Esperar siempre... La esperanza nunca termina... La esperanza es infinita...».


    Ahí está Fidel, el opositor, quien tiene dos caminos abiertos ante sí al margen de la codiciada lotería: su oposición y una vida sencilla al lado de Daniela u otra llena de turbulencias con la coqueta Tere. También está Pilar, el personaje más puro de toda la
obra; liberada de un terrible peso, vive feliz con Silverio. Sin embargo, este es el que mayor carga dramática tiene y el que de forma más intensa va a remover nuestras emociones.

    El estilo es muy sencillo, muy coloquial, reflejo del extracto social de los personajes y
de la situación comunicativa en la que se mueven. Además, en la edición que yo tengo, la de Cátedra, se toman la molestia de aclararnos a pie de página el significado de expresiones y palabras populares que cada vez están más en desuso. Eso sí, si optáis por esta edición, recomiendo, como siempre, leer el prólogo al final, porque hay destripes importantes.

    La obra está abierta a distintas interpretaciones. Es posible ver un pequeño resquicio para la esperanza y, sin embargo, a mí me ha transmitido un pesimismo que no logro espantar. Lo que les sucede a dos protagonistas en concreto me ha roto el corazón, porque si hay algo peor que la muerte, es verse obligado a vivir sin ningún tipo de esperanza. 

    Si la habéis leído o visto representada, ¿qué pensáis vosotros del final? ¿Hay lugar para la redención o todo está perdido?


Puntuación: 4 (sobre 5)