When calls the heart (Especial de Navidad)

27/01/2016


                     Estreno: 2015                                                  Género: Vida rural, romance
                     Cadena: Hallmark                                          Duración: 85' aprox.
                                                    Especial de Navidad (3x01)


¿De qué va?:

     Elizabeth ha regresado a Hope Valley con la seguridad de saber cómo quiere vivir su vida. Sin embargo, algo imprevisto le espera y su relación con Jack se ve afectada. Ambos deben hacer frente a la situación al mismo tiempo que se ven envueltos por los problemas de Hope Valley. Por un lado, el policía continúa investigando el caso de los billetes falsos hasta comprobar que es más profundo de lo que parecía. Por otro, Elizabeth, en compañía de Abigail, debe hacerse cargo de unos huérfanos sin hogar. A todo ello se suma que, debido a Rosemary, la prensa pone su punto de mira en el pueblo.


¿Qué opino yo? (Con destripes de las temporadas anteriores):

     La primera temporada de When calls the heart contenía una magia que se echa de menos en la televisión de hoy en día. Esa atmósfera casi idílica era la que atrapaba al espectador, lo llevaba a querer creer en la especie humana, en el verdadero amor y en que, a pesar de los problemas, siempre existe un mañana cargado de nuevos sueños. Todo esto quedó algo desdibujado en la segunda temporada al introducir a la familia snob de Elizabeth y conflictos entre la pareja principal. No obstante, continuó siendo una serie mucho mejor que buena parte de las que se emiten actualmente y su encanto seguía estando ahí. El especial de Navidad, que es en realidad el primer episodio de la tercera temporada, recupera, para regocijo mío, el tono inicial. 


     Todo lo ha tenido este capítulo. Hay momentos para conmoverse, para saltar de alegría, para reírse… Ha sido prácticamente perfecto y augura una temporada excelente. Espero no equivocarme.

   Ya no tenemos a los familiares de Elizabeth inmiscuyéndose en su vida y toda la acción vuelve a transcurrir en Hope Valley. Nuestra protagonista regresa a sus tareas como
maestra, lo que conlleva que de nuevo la veamos sacando su lado más humano para tratar de ayudar a niños a los que la vida ha puesto a prueba demasiado pronto. No está sola en esta labor, pues, como sabemos, Hope Valley es una comunidad y, aunque pueda haber rencillas, a la hora de la verdad todos saben lo que es auténticamente importante. Así, Abigail y Jack continúan siendo su principal apoyo.

     En cuanto a este último, está claro que después del final de la segunda temporada debía sentirse bastante incómodo. La situación que presenció y la actitud de Elizabeth tienen consecuencias para la pareja. Si al principio de la serie comprobamos los celos de Elizabeth a causa de Rosemary, ahora observamos los que tiene Jack debido a Charles y lo que eso trae consigo. 



     Algunos personajes nuevos han aumentado la riqueza de esta maravillosa producción en muchos sentidos. Ahí tenemos al pastor Hogan, que, por lo que se ve, guarda más de una sorpresa. De él sólo se nos ha mostrado la punta del iceberg y no sabría decir si no es lo que parece o si no parece lo que es. Tengo muchas ganas de ver qué pasa con él, porque, por sus matices, me parece alguien interesantísimo. Además, me pregunto si su
acercamiento a Abigail puede desembocar en algo inesperado.

     Otra de las tramas abiertas es la de Bill Avery. El caso que llevaba entre manos y que acabó con él en prisión aún puede dar mucho de sí, sobre todo por el hecho de que Jack se haya inmiscuido. Además, los guionistas podrían seguir jugando con su romance con Abigail.

    Quien ha ganado muchísimos puntos en este especial ha sido Rosemary. La inclusión de Lee Coulter en la trama ha sido un acierto pleno. No sólo saca lo mejor de un personaje que antes me resultaba bastante insoportable, sino que juntos dan lugar a situaciones muy divertidas. Este hombre tiene una paciencia infinita y gracias a su relación con este torbellino de mujer, ella me cae ahora muchísimo mejor y hasta me agrada que forme parte de la serie.



     Por otro lado, continúa el estilismo que marcó la segunda temporada, es decir, peinados modernos y un vestuario no del todo acorde con la época. Esta es la parte que menos me ha gustado, no porque quede mal, sino porque prefiero que se mantenga la fidelidad con el momento histórico. Otra cuestión que pervive de la segunda, y que ha terminado por convencerme, es que hay mayor variedad en el argumento y las historias del resto de personajes acaban interesando tanto como la de los dos protagonistas.

     Otro aspecto positivo que destaco es que, como al principio, se nos dan más escenas al aire libre y podemos disfrutar de estampas preciosas.

     En definitiva, When calls the heart ha recuperado su espíritu. Nunca lo perdió del todo, pero costaba un poco más apreciarlo. Lo mejor de la primera temporada se ha unido a lo mejor de la segunda. Veremos qué tal el resto de episodios.


Puntuación: 5 (sobre 5)

La dama del alba

03/01/2016

     Esta obra teatral del dramaturgo asturiano Alejandro Casona se estrenó por primera vez en el escenario del Teatro Avenida de Buenos Aires en 1944. El autor la escribió durante su exilio, por lo que en España no se representó hasta su vuelta en 1962. Ha sido llevada dos veces al cine: la primera, en 1949 en México y la segunda, española, en 1966. Además, también fue adaptada en varias ocasiones por TVE.
    Actualmente, el libro está editado por Cátedra (160 páginas, 8'20 euros), Castalia (144 páginas, 7'50 euros) y Edaf (144 páginas, 8 euros).

¿De qué va?: 

     Han pasado años desde la desaparición de la joven Angélica en el río, bajo cuyas aguas, según cuenta una leyenda, se alza una hermosa ciudad. La familia de la muchacha aún no ha logrado superar su muerte y el hogar vive sumido en la tristeza. En medio de ese ambiente apesadumbrado, una misteriosa peregrina llega una noche buscando cobijo...


¿Qué opino yo? (Sin destripes):

     No soy lectora habitual de teatro, pero en ocasiones algún detalle sobre alguna obra de este género me conduce hasta ella y termino atrapada por su historia. Así me topé con un libro que merecía ser reseñado en el blog. El propio título encierra ya algo sugerente, menciona a una dama desconocida relacionada con un momento concreto del día. Sólo con eso se adivina que la persona a la que se refiere escapa de lo habitual, que hay algo en ella digno de destacar, algo que la hace merecedora de que se le dedique atención.

     La prosa se construye con un profundo lirismo que precipita al lector o espectador hacia un ambiente rural en el que los sentidos se ven capturados por la belleza de la escena, el temor que desasosiega los corazones, la vitalidad de la juventud, la alegría de las fiestas, el lamento por la pérdida…


    «¿La risa?… Qué cosa extraña… Es un temblor alegre que corre por dentro, como las ardillas por un árbol hueco».


     El misticismo y la fantasía se unen a la realidad para conformar un texto que cautiva con una tristeza dulce y un atisbo de esperanza. Los elementos sobrenaturales se humanizan y se presentan como viejos conocidos, aunque incomprendidos y anhelantes de emociones y vivencias reservadas como privilegios para los seres humanos, quienes, inconformistas y descontentos, muchas veces no saben apreciarlas en su justa medida. Toda la acción transcurre en una tierra que por sí sola rezuma magia: Asturias. Aunque no se especifique el lugar concreto donde se desarrollan los hechos, podemos suponer que Casona los sitúa en Besullo, su pueblo natal, o en alguno similar.


     No es un drama conformado por individuos de gran complejidad psicológica; más bien algunos roles resultan algo planos, pero grandes interrogantes que acompañan al hombre desde sus orígenes están presentes y sí que hay varios personajes que destacan, como la Peregrina y el abuelo. Las conversaciones entre ambos son las de mayor intensidad. Por muy extraordinarios que resulten sus diálogos, estos están llevados con tal destreza a un plano terrenal tan próximo que, sorprendentemente, podemos comprender a ambos con facilidad. 


      «Vale más sembrar una cosecha nueva que llorar por la que se perdió».


    Las acotaciones son sencillas, hasta simples, pero no se requiere más que lo que ofrecen para crear esa atmósfera de tensión que perdura casi desde el principio hasta el final. Con unas pinceladas apenas esbozadas, el autor y sus personajes consiguen que se palpe continuamente un clima de algo inexplicable, algo casi asfixiante y amenazador, al mismo tiempo que melancólico.

     La obra está compuesta por cuatro actos en los que todas las edades del ser humano se exponen con las inquietudes y sentimientos correspondientes: los juegos y la inocencia de la infancia, los placeres sensuales y el tierno amor de la juventud, la lucha contra los golpes de la vida en la madurez y el temor a la muerte en la senectud. En los cuatro actos aparecen elementos populares que nos transportan a otro momento y lugar: cancioncillas, leyendas asturianas… Además, todos están envueltos en ese aroma fantástico que alcanza su cumbre en la noche más mágica del año: la de San Juan. 



«Rezar es como gritar en voz baja».

     
     La dama del alba es un libro muy accesible para cualquier lector y, asimismo, recomendable, no sólo para aficionados al género, sino también para quien no lo es. Su lectura no implica dificultad alguna, ya que tiene un lenguaje muy coloquial y cercano, además de que prácticamente desde el inicio capta la atención y suscita el deseo de saber qué sucederá. El misterio se reparte entre los cuatro actos de igual modo, de manera que no hay uno mejor que otro. Se trata de un drama tan corto y absorbente que se lee en un momento.


Puntuación: 3'5 (sobre 5)

Los seductores

29/12/2015


             Título original: L'arnacoeur                                          País: Francia
             Género: Comedia romántica                                       
Duración: 105' aprox.
             Año de estreno: 2010                                                    
Productora: Universal Pictures



¿De qué va?:

     Alex (Romain Duris), su hermana Mélanie (Julie Ferrier) y su cuñado Marc (François Damiens) son rompeparejas profesionales. Sus servicios son requeridos por quienes creen que alguien apreciado no ha elegido a la persona correcta y desean abrirle los ojos. El método que usa el equipo de Alex es el de la seducción, aunque tienen unas normas muy claras: no inmiscuirse en noviazgos estables y no enamorarse. Sin embargo, todo se tambalea cuando deben destruir la relación de Juliette Van Der Beck (Vanessa Paradis) y las reglas impuestas comienzan a romperse.

 

¿Qué opino yo? (Sin destripes):

     La comedia romántica es un género muy denostado en estos últimos años. Tras las grandes glorias de los 90, la fórmula se repitió hasta la saciedad causando hartazgo en gran parte de los espectadores no sólo por la falta de originalidad, sino también por el claro empeoramiento de los productos que se iban rodando. A ello se suma que vivimos en una sociedad cada vez más sexualizada que cree que el amor es cosa de cuentos, y eso se refleja en las películas. No obstante, el amor y el romance, pese a los agoreros, existen y aún hay personas que esperan que esos aspectos positivos y gratos de la humanidad se tengan en cuenta en los medios televisivos, cinematográficos y literarios. Entre ellas me incluyo y por eso me he sentido feliz al descubrir un filme que no ha perdido la esencia de aquellas añoradas comedias de los 90.

    A pesar del desgaste del género, Los seductores ha sabido rescatar los elementos que siempre han gustado del mismo y mezclarlos con aspectos más actuales. No todo es idealización ni romance ingenuo en esta cinta, pero no tiene la necesidad de recrearse en escenas de mal gusto o en el habitual lenguaje vulgar al que recurren últimamente las comedias hollywoodienses y que tanto he criticado en otras reseñas similares a esta. Los franceses han sabido, en este caso, dar un toque de modernidad sin encajar un exceso de metraje chabacano o escatológico.

    Los protagonistas tienen sus historias íntimas con otras personas y están perfectamente adaptados a la realidad que todos conocemos. Ni Alex ni Juliette son personajes estereotipados, aunque la evolución de sus sentimientos sea esperable y deseable. Esto último no impide que ambos tengan un carácter propio, bien definido y no acartonado. Quizás podamos reconocer en él al embaucador de buen corazón que ya hemos visto en otras ocasiones, pero, como digo, su forma de ser y sus problemas internos le pertenecen y no son copia de otros.

     La parte de romance y la de comedia están muy bien equilibradas,  y esta última logra que sea inevitable soltar alguna que otra carcajada. Esta virtud es algo que echaba de menos en algunas producciones que llevan la etiqueta de “comedia romántica” y que de lo primero no tienen mucho. Los seductores es, por tanto, muy divertida gracias a unos golpes de humor inesperados y simpáticos.


     Aunque el guion no contenga frases memorables, el desarrollo argumental es muy ágil. Se pasa por todas las fases ya conocidas en este tipo de cintas, pero no hay lugar para el aburrimiento, ya que a lo tradicional se incorpora la originalidad, como el curioso trabajo al que se dedica Alex y las consecuencias que se derivan de ahí, especialmente a partir de su encuentro con Juliette.

      Romain Duris es uno de esos actores feos con algo inexplicable que los convierte en alguien atractivo. Cuando comienza la película uno se cuestiona cómo un hombre con ese aspecto físico puede lograr que todas las mujeres caigan rendidas ante él. El hecho de que sea un seductor profesional resulta una gran ironía. El espectador se pregunta por qué no se eligió a un intérprete más guapo, pero cuando van pasando los minutos, vemos que no podía haberse escogido a un protagonista mejor. Romain gusta con su actuación, como también gusta, precisamente, el hecho de que un feo sea atractivo y un auténtico conquistador.

     Vanessa Paradis da vida a una mujer de armas tomar, orgullosa e independiente. Ella es el gran obstáculo con el que se encuentra Alex en su actividad laboral. Su papel es mucho más seco que el del anterior, pero no deja de ser el contrapunto perfecto para el protagonista masculino.

     Los secundarios que completan el elenco contribuyen a dar calidad a los distintos gags. Muy amenas son las intervenciones de la hermana de Alex, su cuñado y la amiga ninfómana de Juliette. Con ellos, las risas están aseguradas.


    Se agradece, además, el homenaje a Dirty Dancing, un clásico de los 80 que proporciona a esta película la posibilidad de crear momentos graciosos y sentimentales basados en la cinta de Patrick Swayze y Jennifer Grey.

     En definitiva, estamos una comedia romántica con un toque canallesco que encantará a los entusiastas del género y que puede entretener a los que no lo son.

Puntuación: 4'5 (sobre 5)

La Regenta

27/12/2015

     La Regenta, considerada la obra cumbre de la novela española del siglo XIX, se publicó por primera vez en dos tomos en 1884 y 1885. Se trata de una obra tan polémica que su difusión se vio truncada a nivel nacional y, consecuentemente, internacional. Las primeras traducciones no se realizaron hasta pasada la mitad del siglo XX.
    En España, algunas de las ediciones más destacables que pueden adquirirse hoy son las siguientes:
- Cátedra (dos volúmenes, 12'50 euros cada uno, 776 páginas el primero y 704 el segundo).
- Alianza Editorial (un tomo, 14'90 euros, 1024 páginas).
- Penguin Clásicos (un tomo, 13'95 euros, 1024 páginas).
     La historia ha sido llevada al cine, concretamente en 1974, y a la televisión en una miniserie de 1995. También existe una novela gráfica realizada por Isaac del Rivero.

¿De qué va?: 

     Tras la muerte de su padre, Ana Ozores queda al cuidado de sus únicos parientes vivos, sus tías. Bajo la atenta mirada de la ciudad de Vetusta, que la observa con admiración por su belleza y con recelo por sus orígenes, la joven va moldeando una personalidad compleja.
    Cuando es empujada por sus tías hacia el matrimonio, Ana escoge el que cree el menor de los males, Víctor Quintanar, un hombre muchísimo mayor que ella. Sin embargo, la vida con él no satisface las necesidades de la muchacha y todo se complica cuando Álvaro Mesía, el donjuán de Vetusta, pretende sumarla a sus conquistas, pero, sobre todo, cuando Fermín de Pas, canónigo y Magistral, se cruza en su camino.


¿Qué opino yo? (Sin destripes): 
     
   En esta sociedad consumista nos estamos acostumbrando con velocidad trepidante a todo lo rápido y efímero. Los contratos de trabajo temporales, los móviles y aparatos que despreciamos en cuanto se nos antojan otros, la comida basura, la literatura rápida… No es de extrañar que los casos de estrés y ansiedad estén a la orden del día. Nuestra adaptación a la cultura de lo desechable y lo fugaz es tan pasmosa, estamos tan familiarizados con ella, que cuando algo nos requiere detenimiento y reflexión, lo consideramos aburrido. Así encuentro, no sin poder dejar de sorprenderme, que muchas personas rehúsan acercarse a un clásico como La Regenta tildándolo de soporífero. Alegan que el autor se pierde en descripciones eternas y pormenorizadas, como si ese fuera un defecto imperdonable. No obstante, una descripción bien hecha es como el mejor cuadro de un gran pintor. Después de todo, un buen escritor es el que pinta con las palabras y un buen lector es el que sabe reconocerlo. 


    «Ya había salido la luna, que parecía ir rodando sobre el tejado de enfrente. La calle estaba desierta, la noche fresca; se respiraba bien; los rayos pálidos de la luna y los soplos suaves del aire le parecieron caricias. "¡Qué cosas tan nuevas, o, mejor, tan antiguas, tan antiguas y tan olvidadas estaba sintiendo!"...».
«



    
    Es cierto que las descripciones son abundantes en la novela, como también lo son la narración y el monólogo interior, en detrimento del diálogo. Sin embargo, he visto críticas que exponen que Clarín dedica un número considerable de páginas a describir, por ejemplo, un ladrillo, y quiero matizar que no es así. Las descripciones son detalladas aunque precisas, no excesivamente extensas; no se pierden en detalles vacuos ni se alargan sin necesidad.

     También se habla de la lentitud de la obra, y, nuevamente, en este caso no puede entenderse como algo negativo. Hay que tener en cuenta que no estamos ante un libro de acción, sino de personajes y detalles, de costumbres y tradiciones. La Regenta es un intenso análisis psicológico y social de los moradores de la Oviedo, y por tanto de España, de finales del XIX, aunque de enorme vigencia aún hoy. El texto se construye a través de las rutinas cotidianas y pensamientos de infinidad de personajes. No los he contado, pero Wikipedia nos informa de que entre las páginas viven más de cien personajes, y yo me lo creo. Clarín presta atención a todos ellos para construir un mundo vivo, un espectáculo de pasiones humanas, hipocresía, mezquindad… ante los cuales el lector no puede sentirse como un mero observador, sino en medio de esa colmena que bulle, analizando las luchas internas y externas de cada miembro de ella, arrastrado por una amalgama de emociones poderosas.





«En los pueblos donde pocas veces se tienen espectáculos gratuitos, lo es y más interesante el de contemplarse mutuamente».


     Sin necesidad de recurrir al lenguaje vulgar, a una exhibición impúdica de bajezas morales ni al detalle explícito de las aventuras de alcoba, La Regenta resulta una obra cargada de erotismo. La ciudad en sí es una casa de acogida de juegos carnales en la que los participantes se entremezclan sin recato. No se censura que la piel llame a la piel mientras no se convierta en asunto de trascendencia pública. En cambio, sí hay un ataque a la virtud, porque en Vetusta no hay lugar para la diferencia. Ese es uno de los problemas de Ana Ozores: las sonrisas de los vetustenses se le brindan por su posición, pero la superioridad de su virtud intacta no se le perdona, se le envidia, y la envidia va de la mano con la maldad. Se desea y se procura la caída en desgracia de Ana.

     Otro aspecto sorprendente es que el autor haya escogido como posible elemento tentador al personaje más simple de toda la novela, un galán de tres al cuarto, un seductor sin escrúpulos, un crápula, Álvaro Mesía. Con cada una de sus intervenciones va fijando ante nuestros ojos su carácter ruin y deleznable, pero hay tres elementos que juegan a su favor: su paciencia, la ingenuidad de Ana y la voluntad persistente de sus compinches.


     Diametralmente opuesto es Fermín de Pas, un personaje complejo y sumamente interesante. Fermín es canónigo y, por tanto, está prohibido para cualquier mujer. Además, es un hombre atractivo, fuerte y poderoso, combinación peligrosa. Algunos de los fragmentos que el autor le dedica manifiestan su voluptuosidad. No obstante, también es ambicioso, manipulador y vanidoso. A lo largo de toda la obra he sentido por él una mezcla de fascinación y repugnancia. Creo que, habitualmente, lectores y críticos solemos quedarnos con los rasgos negativos de Fermín por lo mucho que destacan, pero, sin embargo, es un personaje que ama auténticamente, aunque no sepa hacerlo bien. Cuando se convierte en el confesor de Ana, vislumbra en ella un alma capaz de redimirlo. Él mismo reflexiona en algunos momentos sobre su falsedad y su maldad y muestra el anhelo de un cambio.

     La propia Ana Ozores es otro reflejo de modernidad del libro, ya que la joven sufre males que, desgraciadamente, están a la orden del día. Una ingente cantidad de páginas está destinada a desplegar los distintos estados de ánimo y de salud de la Regenta. No es necesario ser psicólogo para comprender que sufre ataques de ansiedad y síntomas de depresión. Su volubilidad es continua, lo que ha llevado a algunos expertos, según un reportaje que tuve ocasión de ver, a hablar incluso de bipolaridad. 


     En ella, las influencias externas son muy poderosas. Una infancia difícil, la carencia de amor y el trato con una sociedad a la que considera muy inferior suponen el origen de sus desgracias. El misticismo y el deseo sexual se entremezclan en Ana.

     La Regenta fue un escándalo ya en su época y continuó siéndolo en otras posteriores. Cuando se publicó, llegó a ser criticada por el Obispo de Oviedo, lo que no es de extrañar, ya que el juicio negativo contra algunos sectores del clero es evidente. También se dice que algunos ovetenses se vieron reconocidos en determinados personajes, lo que no gustó mucho. Durante la dictadura franquista se consideró un texto peligroso por inmoral y anticlerical. Huelga decir que sufrió censura.

     
     Para concluir quería realizar una comparación con otras dos novelas clásicas que van en la misma línea y dar mi opinión sobre por qué La Regenta, muy injustamente, no ha alcanzado la misma fama, pero tendría que poner spoilers, así que me temo que no podré hacerlo.

     Contadme, ¿lo habéis leído? Y si no, ¿será burlada Ana por Álvaro? ¿Vivirá un romance prohibido con Fermín? ¿Se mantendrá fiel a su esposo? Ya sabéis dónde encontrar las respuestas.


Puntuación: 5 (sobre 5)

Poldark (2015) (Temporada 1)

20/12/2015


                       Estreno: 2015                                                Género: Drama, romance
                      Cadena: BBC                                                  País: Reino Unido    
                      Duración por episodio: 60' aprox.                Episodios: 8
 


¿De qué va?:

     A finales del siglo XVIII, Ross Poldark regresa a Cornwall, en Inglaterra, después de luchar en la Revolución Americana. Su familia y amigos pensaban que estaba muerto. La mujer con que esperaba casarse está ahora comprometida con su primo. Su padre ha fallecido y la propiedad que ha heredado ha empezado a deteriorarse. (FILMAFFINITY).


¿Qué opino yo? (Sin destripes):

    Me atrevo a decir que Poldark ha sido el period drama más destacado de 2015. He visto a muchísimas personas enganchadas a él, e incluyo a gente que no es seguidora habitual de dramas de época. Fijaos si habrá causado sensación que tras la emisión de la primera temporada ya hay acordadas (aunque no confirmadas oficialmente) seis para adaptar los doce libros de Winston Graham. Son muchas las virtudes responsables de haber logrado este éxito de audiencia. En primer lugar, unos protagonistas carismáticos. Ross Poldark es un hombre imperfecto con un carácter que atrae: es alguien que sufre por amor, lucha por lo que cree justo, se preocupa por otros, afronta las adversidades con coraje, aunque tenga sus momentos de debilidad.


     Por otro lado está Demelza, que me parece que ha llegado a superar en admiración popular al propio Ross, y es que ella es un personaje que subyuga por su autenticidad. Es fuerte y dulce al mismo tiempo y, en ocasiones, parece vivir en comunión con la naturaleza. Incluso la ropa que le han elegido para determinados momentos favorece esa simbiosis con el medio que la rodea. Muchas de sus escenas transmiten armonía. No hay prácticamente nada deshonesto en ella. ¿Cómo no va a gustar alguien así?



     En el grupo de secundarios existe mucha variedad. Encontramos buenos y malos y algunos que se quedan en medias tintas. Ahí está Elizabeth, el primer gran amor de Ross, una mujer que está metida en el corazón de nuestro protagonista y que, por circunstancias del destino, se ve expuesta a una serie de acontecimientos que dejarán al descubierto los rincones más recónditos de su personalidad. El problema de este personaje es que aparece como la antagonista de Demelza, y esto es lo que le resta puntos a los ojos de los espectadores, porque es como comparar una rosa con un jaramago. Sin embargo, tampoco es una mujer débil, aunque no sea la mejor tomando decisiones.    

   Otros personajes destacables son Verity, una joven con una historia conmovedora; Francis Poldark, alguien a quien no le gusta poner las cosas fáciles; y George Warleggan, el villano de la trama.

     Poldark es una serie que entra por los ojos, una auténtica delicia visual que se recrea en los primeros planos y en los parajes y ambientes rurales. La atención a los elementos naturales actuando en sintonía redunda en este sentido: es frecuente la aparición de un acantilado, de las olas rompiéndose al entrar en contacto con él, de la vegetación meciéndose al compás del viento, viento que también juguetea con los cabellos, especialmente con la melena de fuego de Demelza y la de ébano de Ross.



     Este cuidado estético no es una cáscara hueca: el continente y el contenido están en consonancia y el guion es tan atractivo como todo lo demás. La historia está bien hilvanada y es fácil creerse la evolución de los personajes, además de sentirse cercano a algunos, lamentarse por otros y despreciar a otros más. Eso sí, es una de esas
producciones en las que las desgracias no son escasas, así que quizá no sea la más adecuada para alguien que no esté pasando por un buen momento.

   El drama está garantizado a través de distintos aspectos: las dificultades que se pueden dar en el amor, las penurias económicas, las injusticias sociales, la insolidaridad, las desgracias familiares, la enfermedad… Ninguno de estos elementos se diluye en favor de otro, sino que todos alcanzan la misma importancia y suscitan el mismo interés. La tensión es continua, puesto que, aunque no sea una producción de ritmo rápido, los acontecimientos emotivos o desgarradores son constantes.



     Poldark es una historia ya conocida por estos lares, puesto que hubo una adaptación anterior de las novelas de Graham, concretamente en 1975. Esa es la que tuvieron la oportunidad de disfrutar nuestras madres. Lamentablemente, parece que nosotros no tendremos ocasión, al menos a corto plazo, de ver la belleza de la nueva versión en nuestros televisores. Una vez más, una producción de gran calidad pasa desapercibida en este país. Al menos, nos queda internet. Si aún no la habéis visto, dedicadle cuarenta segundos a la intro y decidid si os enamora o no.



Puntuación: 4 (sobre 5)