El puente a Belle Island

 18/01/2026

 

Aunque este libro se publicó por primera vez en inglés en 2019, a España nos llegó un poco después, en 2021. Está publicado por Libros de Seda, que tiene en su catálogo la mayoría de las obras de Julie Klassen. Esta edición española consta de 384 páginas y está a la venta por 19,95 €.


¿De qué trata?:

Tras cometer un error humillante en un caso judicial por confiar en una hermosa mujer, el abogado Benjamin Booker se promete a sí mismo que no volverá a suceder. Es entonces cuando el socio sénior del bufete donde trabaja le propone investigar el asesinato de su mejor amigo como excusa para alejarse temporalmente de Londres y limpiar su reputación como letrado.

Esto le conduce hasta Belle Island, donde reside Isabelle Wilder, su principal sospechosa. Aunque Isabelle se sabe incapaz de cometer un asesinato y tiene una poderosa coartada, no deja de soñar con el crimen incluso desde antes de saber de él, por lo que no puede dejar de preguntarse cómo es posible que su sueño coincida con la realidad con todo detalle.


¿Qué opino yo? (Sin destripes):

No he podido empezar el año con más tino en cuanto a lo que a lectura se refiere. Julie Klassen se ha convertido en una de mis autoras vivas favoritas desde que la conocí. Hoy por hoy he leído siete libros suyos y todos me han gustado.

Descubrí su existencia no hace muchos años cuando, dando un paseo por una librería, vi una de sus novelas expuesta en la mesa central. Me llamó la atención y una persona importante en mi vida acabó regalándomela. Desde entonces, mis estanterías se han ido llenando con aquellos libros suyos que más me atraían.

Actualmente existen muchísimas escritoras que ambientan sus obras en la Inglaterra del siglo XVIII o del XIX. Julie Klassen es una de ellas y, como es de esperar, se declara admiradora de Jane Austen, pero también de Jane Eyre, mi libro preferido. Evidentemente, hay que valorarlo todo en su contexto y la literatura del siglo XXI sigue unos cauces diferentes a las de las centurias mencionadas. Mientras que antes la retórica tendía a la minuciosidad y el fondo y la forma se unificaban como un todo, ahora, a juego con los tiempos que corren, priman la velocidad, la acción sobre la forma, la evasión sobre la reflexión y, por ello, ninguna de estas autoras modernas se va a aproximar nunca a las clásicas.

Sin embargo, si lo que buscamos es precisamente evasión conjugada con emoción, Julie Klassen está por encima de la media de estas escritoras actuales que llevan sus tramas a épocas remotas. Muchas no se complican y colocan protagonistas claramente contemporáneas en tiempos que les son del todo anacrónicos. Klassen, por su parte, intenta que sus personajes resulten coherentes en el período en el que viven y planifica desarrollos creíbles para ellos.

Sin que resulte de estilo elevado, su prosa suele incluir un vocabulario diverso, diálogos con distintos matices y una proporción justa entre la narración, la descripción y el diálogo. Además, mientras que algunas autoras de romance histórico se centran exclusivamente en esta temática, Julie Klassen, a pesar de estar catalogada dentro de este subgénero, mezcla tramas diferentes que, muchas veces, están por encima del romance, por lo que este no resulta empalagoso. De hecho, en El puente a Belle Island, la historia de amor es totalmente secundaria y, pese a ello, verosímil y placentera.

Esta novela trata fundamentalmente de la resolución de un asesinato, pero no se puede decir que encaje por completo como novela policiaca, porque no se rige por el patrón propio de ese tipo de obras en las que seguimos a uno o varios investigadores oficiales que analizan pruebas, rastrean o interrogan centrándose en ello de forma casi exclusiva. En El puente a Belle Island todo esto se da con menor intensidad y en alternancia con otras cuestiones. Para empezar, el protagonista es abogado y su investigación no es profesional ni oficial, sino impulsada por dos motivos: necesita alejarse de Londres por su fiasco en un caso judicial y porque su gabinete tenía una estrecha relación con el muerto.


«Todos cometemos errores. Precisamente lo que forja nuestro carácter es la forma en la que respondemos ante ellos».

Además de esto, toda su investigación se centra en un único lugar, Belle Island, y pone el foco principalmente en una persona, la señora de la isla, Isabelle. No obstante, a la par que pretende tantear su posible implicación en el crimen, ambos se van conociendo y acercando íntimamente. Durante este tiempo vamos descubriendo que varios personajes del entorno de Isabelle, aparte de ella misma, tendrían motivos para llevar a cabo el asesinato.

Aunque Benjamin e Isabelle son conscientes del atractivo físico del otro, se agradece que la autora no sea recalcitrante con ello ni base en este punto su relación, matiz que también diferencia a Klassen de otras autoras publicadas en la misma editorial española. Así pues, en el caso que nos ocupa, los dos personajes son ya maduros y cargan con experiencia a sus espaldas, por lo que, aunque la atracción física esté presente, la relación que se va forjando entre ambos es de confianza personal. Van confesándose sus miedos, inquietudes e incertidumbres y, pese a que la sombra de la sospecha siempre está en medio, el deseo de ayudarse y comprenderse es más fuerte.

Tanto Benjamin como Isabelle son personajes bien construidos, con cargas psicológicas, especialmente en el caso de ella, pues sufre episodios de estrés postraumático que alteran por completo el curso de su vida. Esto no le impide ser una mujer dulce y generosa, pero también tenaz y resiliente.

Benjamin es un hombre común, con dudas y errores en su haber, pero un buen hombre. Trata de aprender de sus equivocaciones. No se aferra al orgullo y la soberbia cuando se da cuenta de que quien yerra es él.


«Se fijó en los grandes sauces llorones a lo largo del sendero, con las ramas dobladas hacia abajo, como si estuvieran cargando el peso del dolor».

Además de todo lo que he expuesto ya, otro punto a favor del libro es que se arriesgue con personajes en la treintena para tejer su historia de amor en una novela de época, donde las protagonistas suelen ser más jóvenes. 

Como ya he mencionado, casi toda la historia transcurre en Belle Island, cuya belleza vamos conociendo de la mano de Isabelle y Benjamin, pero la manifiesta calma de algunos pasajes contrasta con la turbulencia de otros relativos a la aparición de pistas o a la aparente destrucción u ocultación de las mismas. Este equilibrio hace que la trama no decaiga en ningún momento y mantenga siempre vivo nuestro interés.

Cabe aclarar también que aunque Julie Klassen escribe ficción cristiana, este libro es el que menos contenido religioso tiene de todos los que he leído de ella. Apenas se le dedican unas pocas palabras a ello en escasas páginas.

En conclusión, predominan la intriga y el suspense por encima del romance, pero este va naciendo y creciendo lentamente en segundo plano. Es una lectura ágil y cómoda que, como suele ser habitual en la autora, deja una sensación muy positiva.

 

Puntuación: 4 (sobre 5)

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