Pollyanna / Pollyanna crece

17/12/2017

    Pollyanna se publicó por primera vez en 1913 y ese mismo año ocupó el octavo lugar entre las novelas más vendidas en los Estados Unidos. Fue escalando posiciones hasta que el año siguiente llegó al segundo puesto. En muy poco tiempo conoció numerosas ediciones y su éxito hizo que Eleanor H. Porter lanzara la secuela Pollyanna crece en 1915.

    Existen, al menos, cinco adaptaciones cinematográficas y televisivas, incluyendo una serie de animación.

    En España, los dos libros están publicados por Toromítico. El primero, con 204 páginas, cuesta 15 euros, mientras que el segundo, con 246, está a la venta por 17 euros.

¿De qué va?:

     Pollyanna: Polly Harrington vive una vida tranquila y ordenada con una situación económica envidiable. Sin embargo, se la considera una solterona con un carácter agrio y estricto. Lo último que esperaba era tener que hacerse cargo de un niño, lo que sucede cuando su sobrina Pollyanna se queda huérfana. La chiquilla es distinta de como todos habían imaginado, puesto que, a pesar de las penalidades de su vida, trae consigo el juego de la alegría y con él logra darle la vuelta a la vida de todos cuantos la conocen. No obstante, Pollyanna no siempre va a tenerlo tan fácil para mantener su filosofía.

    Pollyanna crece: en Boston, Ruth Carew vive completamente sumida en la tristeza desde que su sobrino desapareció cuando era aún un niño. Su hermana Della, que conoció a Pollyanna, la invita a pasar una temporada con Ruth para tratar de animarla. Allí, la chiquilla se adentra en un mundo de injusticias y se encariña con personas de muy distinta condición. Eso va a poner a prueba su corazón, especialmente cuando vaya creciendo y el amor entre en juego.


    Pollyanna es un libro muy especial: no deja de ser una novela infantil, pero se puede sacar más provecho de ella cuando quien la lee es adulto. El motivo es muy simple, y es que, salvo excepciones, los niños no han tenido tiempo para experimentar los amargos sinsabores que la vida trae consigo y no han perdido su capacidad innata para dejar de lado los aspectos negativos de su día a día y centrarse en los positivos, sin mirar más lejos, sólo viviendo el presente. 

    Este delicioso libro es una inyección de filosofía positiva. Puede que, sin pretenderlo, a alguien le sirva como manual de autoayuda. Todo su mensaje es muy sencillo: vivir puede doler, pero a veces nos encerramos en ese dolor y perdemos de vista lo que tiene la capacidad de sanar nuestro corazón. Todo es dualidad, cuando hay algo malo, también hay algo bueno. Cambiemos nuestro foco. 


    «Por lo general siempre hay algo por lo que alegrarse si se sigue buscando el tiempo suficiente como para encontrarlo».


    Eso es lo que hace Pollyanna y lo hace de una forma muy sencilla, como un juego, sin ser pedante ni marisabidilla. Para ella es algo muy natural y lo va transmitiendo a las personas que la rodean. 

    Lo mejor de Pollyanna no es sólo que tenga ese truco para sí misma, sino que lo comparta con los demás y que desee verlos tan felices como lo es ella misma. Su gran corazón le va granjeando la amistad de muchas personas que acaban siendo un parte importante de la trama en los dos libros que conforman esta historia. 


«Respirar solamente no es vivir»


    En el primer libro he echado de menos la aparición de más niños. Con la sola excepción de Jimmy, el mundo de Pollyanna está lleno de adultos. En ese sentido me ha parecido superior Pollyanna crece, puesto que en Boston la protagonista conoce a Jamie y a Jerry. También hay otra jovencita de cuya vida me hubiera gustado saber más: Sadie Dean. Para ninguno de ellos las cosas han sido fáciles y eso le da otorga más carácter y profundidad a lo que se nos cuenta. De hecho, creo que si la autora hubiese dicho algo más de algunos de ellos, podrían ser más interesantes que la propia Pollyanna, ya que se adivina en estos chicos una complejidad de la que la ella carece. Pollyanna es encantadora, pero apenas tiene matices, especialmente en su etapa adulta. 

    La autora intenta dar un trasfondo a todos los personajes, pero lo hace con muchísima sencillez, de manera que, sea quien sea el que se acerque a estas novelas, no tenga ningún problema en captar las inquietudes que los dominan y han marcado su existencia. 

    Eleanor H. Porter recoge en los dos títulos distintas injusticias sociales, enfermedades, asuntos espinosos del corazón… En el segundo incluso se alude sutilmente a la caída en desgracia de las mujeres por falta de liquidez económica y de medios para buscarse la vida de forma honrada. Como veis, son asuntos bastante serios, pero el tono que recorre todo el texto es siempre de optimismo. A todo el mundo se le da una oportunidad, y me encanta eso, me encanta pensar que podría ser así, que pase lo que pase, todas las personas tienen su oportunidad de salir adelante y de experimentar más momentos felices que de amargura.


    «Tienes que vivir minuto a minuto, Ruth, ¡y es que todo el mundo puede soportar cualquier cosa durante un minuto, por mala que sea!»


    En la primera novela, la protagonista es una niña hasta el final y su historia se desarrolla en un pequeño pueblo en el que los vecinos se conocen entre sí y los cotilleos son habituales, como también, las visitas a los demás. En la segunda, Pollyanna sigue siendo muy jovencita al principio, pero hacia la mitad hay un salto temporal y la vemos hecha ya toda una señorita. Ahí es cuando comienzan los problemas amorosos para ella, pero ni ocupan gran parte de la trama ni son empalagosos en exceso. 

    Pollyanna, aunque no está exento de duras pruebas para los personajes, no es tan rico y variado como Pollyanna crece, donde los conflictos se complican más y los secundarios son más heterogéneos, además de ser menos mucho infantil. El hecho de que una parte del libro transcurra en una gran ciudad da la oportunidad de observar una forma de vida distinta, más individualista, donde las diferencias entre unos y otros se acentúan y donde es más difícil encontrar una mano amiga. 

    En cuanto a la forma de narrar de Eleanor H. Porter, me ha faltado algo más de madurez en su prosa. Su pluma está muy desnuda: cuenta lo que quiere contar de la forma más llana posible, desprovista de cualquier adorno. Va al grano, con frases cortas y un vocabulario casi elemental. 

    La edición de Toromítico trae unas ilustraciones preciosas y un mapa de Littleton, el pueblecito de Nueva Hamphire donde nació la autora. Lamentablemente, la cantidad de errores ortotipográficos es muy elevada, como ocurre también en la saga de Ana, la de Tejas Verdes. Si la editorial cuidara más esta cuestión, sus ediciones serían perfectas. 

    En resumen, estas dos encantadoras novelas suponen una lectura deleitosa y se pueden sumar a esos privilegiados títulos que resultan ser un bálsamo para el alma. Pocas medicinas hay mejores que una buena lectura. 

Puntuación: 3'5 (sobre 5)
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