Pepita Jiménez

13/02/2014

     Esta novela se publicó por primera vez en 1874. Los críticos han señalado que el autor se basó en un caso real, el de doña Dolores Valera y Viaña, acaecido en la localidad cordobesa de Cabra en 1829.
     Cuando llegó a mano de los lectores, la obra no se vio libre de acusaciones que la tachaban de inmoral, pero a pesar de ello la acogida fue excelente, tanto en España como fuera de ella. Muy pronto se tradujo al inglés, al francés, al alemán, al portugués, al italiano y al polaco.
     Actualmente, en España son varias las editoriales que la han publicado: Cátedra (11'30 euros, 360 páginas), Austral (7'95 euros, 224 páginas), Alianza Editorial (9'80 euros, 256 páginas), Debolsillo (8'95 euros, 304 páginas), entre otras.

¿De qué va?: 

     A pocos meses de ser ordenado sacerdote con apenas veintidós años, don Luis de Vargas vuelve de visita a su pueblo, del que había pasado mucho tiempo alejado para estudiar con su tío el Deán. Allí se reencuentra con su padre, don Pedro, cacique del lugar. Éste, con cincuenta y cinco años, se halla totalmente enamorado de Pepita Jiménez, una jovencísima viuda con la que desea casarse. Don Luis, preocupado por la suerte de su padre, trata de analizar qué tipo de mujer es Pepita y si puede ser buena para el cacique. Sin embargo, pronto comienza a admirar los encantos de la muchacha y a intentar controlar la cada vez más poderosa atracción que le empuja hacia ella.


¿Qué opino yo? (Sin destripes):

  Pepita Jiménez es seguramente la obra más conocida de Juan Valera. El tema que trata nos puede parecer hoy por hoy poco novedoso, pero el dominio narrativo del autor, la complejidad psicológica de los personajes, el marco contextual y la evolución misma del argumento otorgan a esta novela un valor incuestionable.

    La realidad rural de la Andalucía de finales del siglo XIX le sirve a Valera para desarrollar unos protagonistas que crecen a lo largo de la narración y que nos permiten ver su evolución interna al mismo tiempo que los cambios que experimentan en relación con el entorno que los rodea. Al igual que hizo en Juanita la Larga, el autor detalla las características y fiestas populares de un pequeño pueblo de la Córdoba de la época, depositando en esta descripción los recuerdos de su infancia y bañándolos con una pátina de idealización, pero sin alejarse de las costumbres auténticas y del día a día de las gentes de entonces


     Con todo, el escenario no deja de ser un elemento pictórico que queda en segundo plano para ceder el lugar principal al análisis de los personajes, especialmente de don Luis de Vargas. Es a él a quien más conocemos y a quien mejor se puede comprender por la exhaustividad con la que Valera expone sus pensamientos y sentimientos. 



          
                                   «Lo que mucho vale, mucho cuesta».                                         



     El libro se divide en tres partes con estilos diferentes. La primera se encuadra dentro del género epistolar.
Está escrita, por tanto, en primera persona, y lo que se recoge en ella son las cartas que don Luis manda a su tío detallándole lo reprobable de los modos de vida de los pueblerinos, la belleza de la naturaleza, el fervor religioso que lo sustenta y sus ideas sobre Pepita Jiménez. 
     
    Las primeras misivas son, quizás, las más arduas de leer, ya que, dejándose llevar por el misticismo y la fe, repite una y otra vez el amor que siente hacia Dios, la admiración que le causa su obra, el deseo de servir a la Iglesia, etcétera. Aquí, de vez en cuando, don Luis hace referencia a Pepita, observándola y analizándola para saber si podría ser buena esposa para su padre y buena madrastra, pero tanto observa y analiza que pronto comenzamos a notar cambios en las cartas. Las palabras centradas en la muchacha son cada vez más abundantes y halagadoras, y así podemos ver cómo, sin darse cuenta, el joven se ve atrapado entre dos deseos, el sacerdocio y una mujer, y no una mujer cualquiera, sino la que pretende su propio padre.

     La segunda parte, titulada Paralipómenos, tiene ya la estructura que suele ser más habitual en las novelas.
Está escrita en tercera persona y es donde mejor se observa el carácter de Pepita, ya que hasta entonces sólo la habíamos conocido a través de los ojos de don Luis. Ella, que en un primer momento parece discreta, tranquila y poco interesada en el romance, se descubre extraordinariamente pasional y con una fuerza arrolladora. El amor de Pepita (no diré si es por don Luis o por otro hombre) es incluso egoísta, porque antepone su necesidad de estar con la persona que quiere a los deseos de ésta.



«Yo amo en usted, no ya sólo el alma, sino el cuerpo, y la sombra del cuerpo, y el reflejo del cuerpo en los espejos y en el agua, y el nombre y el apellido, y la sangre, y todo aquello que le determina como tal...».


     La última parte es la más corta y se compone de fragmentos breves de cartas enviadas por don Pedro (padre de don Luis) al Deán para informarle de las consecuencias derivadas de las decisiones que se han tomado.

   El estilo que emplea el escritor es culto (aunque incluye algún andalucismo, galleguismo y hasta alguna frase en caló), y como ya comenté previamente, puede hacerse un poco cuesta arriba en las primeras cartas. El Paralipómenos y el epílogo final ganan en fluidez, aunque las referencias a leyendas o mitos de la Antigüedad clásica y a figuras bíblicas y literarias son frecuentes a lo largo de las dos primeras partes. Una edición comentada puede ayudarnos a comprender aquellas que no conozcamos.

     La seriedad del aspirante
a sacerdote queda contrarrestada con algunos leves toques de humor que vienen de la mano de la actitud desenfadada de don Pedro o a costa de doña Casilda, tía de don Luis. Incluso este último es objeto de alguna chanza en determinados momentos.

    Hay otros personajes que enriquecen la narración, como el Vicario; Antoñona, representante del vulgo sencillo y de la clase popular baja, y con un papel trascendental para el desarrollo de los acontecimientos; y Currito, primo del protagonista, aunque muy lejos en importancia de los demás.

     ¿Qué hará don Luis? ¿Caerá rendido ante Pepita olvidando todos sus ideales o se entregará finalmente a la Iglesia? ¿Amará ella a otro hombre destrozando el corazón del joven seminarista o se enamorará de él y tratará de arrancarlo de manos del mismísimo Dios? ¿Traicionará don Luis a su padre?



Puntuación: 4 (sobre 5)

25 comentarios:

  1. Que recuerdos me has traído con tu reseña! La leí en EGB y me gustó mucho. No me importaría releerla, pues ya casi no me acuerdo de ella.
    Besos!

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    1. A mí no me la mandaron en el instituto, pero no me hubiera importado leerla en aquellos entonces. Seguro que también me habría gustado mucho, aunque nunca es tarde si la dicha es buena.
      Besos.

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  2. No lo he leído y no creo que me anime porque las referencias bíblicas de las que hablas y el comienzo con tanto misticismo religioso me echan para atrás.
    Un saludo.

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    1. Te entiendo, pero ese misticismo religioso es necesario para comprender el sufrimiento de Luis y para que nos quedemos con la boca abierta por algunas cosas que pasan después. De todas formas, si no te convence, no pasa nada, a por otra cosa.
      Besos.

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  3. Oye, me ha gustado mucho el argumento. Definitivamente, tengo que leer más literatura española. Estoy muy "inglesizada". jajaj.
    Besos.

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    1. Es que los británicos tienen muy buena literatura, es normal engancharse. Lo que pasa es que los clásicos españoles no se quedan atrás ;-)
      Besotes.

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  4. Seri me encanta que nos traigas obras clásicas españolas por que lamentablemente las tengo muy olvidadas. De momento dejaré Pepita Jiménez para más adelante, pero de este año no pasa que lea a otro autor que no sea Galdós, por mucho que quiera a Don Benito :)
    Un besito!

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    1. Ay, si es que es imposible resistirse a Galdós. Este año me gustaría leer o releer algo suyo, que bien merece don Benito que se le tenga presente.
      A ver qué te parece Valera cuando le hagas un huequecito a este libro. Ya nos contarás.
      Besos.

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  5. Hacía tiempo que no leía sobre esta novela, así que te agradezco que me la recuerdes. Es uno de esos pendientes que están en el fondo de armario, a la espera de que le llegue el turno. 1beso!

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    1. Nada, nada, gracias a ti por estar por aquí. Me imagino cómo debe de estar ese armario, lleno de tesoros literarios. Vamos, que esta joyita de libro seguro que tiene buena compañía hasta que le llegue el turno.
      Besos.

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  6. Este es de los que leí hace una eternidad y por tema lectivo. Tengo que recuperarlo!
    Besos

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    1. Yo este año también me he propuesto recuperar algunos que tuve que leer por obligación, a ver qué descubro de nuevo en ellos. Muchas relecturas me han sorprendido para bien.
      Besos.

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  7. No la conocía pero me parece muy interesante, la verdad, y además destacas muchos puntos positivos sobre el estilo del autor que también me han llamado la atención.
    Besos!

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    1. Si al final te animas y le das una oportunidad, me encantará saber qué te parece.
      Besos.

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  8. Cátedra hace muy buenas ediciones de clásico. Esta no la he leído y la tendré en cuenta para un futuro. Me gusta el argumento.
    Un beso.

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    1. Sí, la verdad es que las ediciones de Cátedra suelen ser muy buenas. Ésta es un ejemplo de eso.
      Besos.

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  9. Uy, libro de trabajo de literatura y examen. Quizá debería volver a leerla con ojos más experimentados en lecturas.
    Besucos ;)

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    1. Lo que puede llegar a cambiar un libro cuando se tiene que leer por obligación, ¿verdad? Seguro que en la relectura descubres otras cosas si al final te animas.
      Besos.

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  10. Cuanto me gusta tu selección de clásicos, Seri. Sobre todo, porque me traen recuerdos de mi época adolescente. Era cuando leía todas estas obras, unos por obligación, otras por curiosidad. Las modas cambian y también nuestras lecturas, así que me encanta recordar con estas entradas tuyas. Abrazos.

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    1. Me alegro mucho de que te guste la entrada. Tienes razón, las modas cambian, pero donde se ponga un buen clásico que se quite lo demás. La mayoría de estos libros merecen una oportunidad fuera de las aulas.
      Un abrazo.

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  11. Qué ganas tenía de aparecer por tu rinconcito...y como siempre, hablas de los libros con ternura...
    Pepita Jimenez, creo que leí fragmentos en el colegio, pero siempre he querido volver a leerlo de mayor...
    Tal vez encuentre un día el modo...ya veremos...pero no creo que sea este año.
    Gracias, por un bonito tan bonito...y a pesar de que la historia como dices, no sea hoy tan sorprendente, tiene que ser una delicia leerla.
    Un besito grande!!

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    1. ¡María, qué alegría leerte por aquí de nuevo!
      Si algún día te animas con este maravilloso libro, me encantará leer tus sensaciones, porque siempre consigues llegar al alma de las historias que lees y transmitirlo.
      Un besote para ti.

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  12. La tengo pendiente desde hace un tiempo. Me suelo centrar en los clásicos extranjeros y olvido a los españoles. Tengo que leerlo.

    Un beso!

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  13. Hola Seri, creo que éste es la 2da vez que me recomiendan esta novela, ya le tengo muchas ganas,sobre todo que ya he leído una novela de él, hace ya muchos años, Doña Luz, que me gustó mucho, y seguro tú ya la has leído.
    Te mando un abrazo :)

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  14. Ya sabes que estoy acabando Filología Hispánica en mi tiempo libre y este año con el realismo caerá esta no vela. No es dentro del realismo una de las que más me apetece pero mira, ya me has animado un poco con tu reseña...
    Besines,

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